Marina. Miro mi reloj viendo que son las ocho de la mañana y ya esta acá tocando el timbre para que lo deje entrar, me levanto como puedo y gimiendo sin parar, lo que más me gusta de la casa y de que halla sido tan metido es que la reformó toda, iba a cambiar los pisos y están en el garaje pero le dije a los trabajadores que no vengan mas, porque no tenia como pagarles, se ve que ya les había pagado porque no dijeron nada, el tema es que no sé para que tantos arreglos para la casa, es como que esto que esta pasando lo estaba planeando porque la casa no la pensaba vender por nada. —MARINAAAA. —VOOYYYY... NO GRITES. —cuando abro esta con una bolsa de panadería en las manos y unos bolsos en el suelo—. Pasa. —Perdón por gritar creí que te había pasado algo. —Me cuesta moverme. —voy hacia

