Michel. Llego del trabajo y me quedo mirando hacia arriba de las escaleras, subo corriendo a ver si ya vino, veo en la cama las llaves de la casa y del auto, la tarjeta que le había hecho y el celular que le había regalado hace unos días. —¿Si?. —Soy Caro. —sonrío mirando por la ventana—. ¿Estás en tu casa?. —Si, estoy acá. —Ahí voy, quiero verte. —Me mudé, mejor voy a tu casa ¿pero a la noche puede ser? Tengo que hacer unos trabajos y ahí voy. —Dale, te mando la dirección por mensaje. —Nos vemos en un rato hermosa. Bajo a mi oficina y hago lo que debo hacer, tengo que responder unos correo y programar unos trabajos que me pidieron que haga, tengo que cumplir con todo lo más que puedo, eso me da prestigio y a mi firma, así que debo ir y a otros mandar a alguno de mis trabajadores,

