No podía verla así, sentí un hueco en el estómago cuándo me dijo que su abuela estaba mal, sentí como su dolor traspasaba por su mirada, no dije nada solo la abrace en silencio tratando de consolarla, la amaba tanto que quería ser yo el que padeciera cada angustia, cada enfermedad, era como si venir a este Estado la hacía sufrir. Cuando llegamos a la mansión le prometí que volvería pronto para estar con ella y apoyarla no pensaba dejarla sola, nos dimos un corto beso en los labios y note como pedro el chofer arrugaba la cara, como molestó, Gley le pidió a pedro que me llevará a mi casa, necesitaba cambiarme pero mas que todo necesitaba comunicarme con Alberto. – ¿Estás con ella por su dinero? – Me dijo Pedro con el ceño fruncido y mirándome por el espejo del retrovisor apenas arrancó la

