Mi corazón se detuvo, sentí como el dolor inundaban mi pecho y como un escalofrío extrañó traspasaba mi ser, mi hermosa madre, porque eso era para mi, mi madre, si sabia qué le quedaban pocos tiempo de vida pero ya verlo un hecho, y no haber estado sus últimos días con ella era lo que mas me dolía. –Lo siento mucho señora – dijo el doctor bajando la mirada y retirándose–. –Asentí – y me senté en el rincón del asiento de metal de la sala de espera, lloré hasta que mis ojos se hincharon –Gley – sentí la mano de alguien tomar mi hombro. –Daniel se ha ido – dije volteando a mirarlo apenas en un hilo de voz que sonaba como susurró. – Lo se pequeña – respondió con la voz entre cortada abrazándome fuertemente No se cuanto tiempo transcurrió que estuvimos así abrazados, llorando por nuestr

