El detective Marcus Doliette

1436 Words
Es difícil para un hombre como yo, llevar la vida que llevo. Me convertí en un detective solo para seguir las pistas de quienes asesinaron a mis padres, y de paso se llevaron a mi pequeña hermana. Es un dolor agudo y permanente lo que me aqueja y no desaparece de mi corazón, se mantiene doliendo y las pesadillas siguen cada día de mi vida. Siempre que encuentro alguna víctima de trata de blancas me desbordo emotivamente. No lo sé, quizás allí entre tantas chicas maltratadas encuentre a mi pequeña hermana. Es lo que pienso que ocurrirá y espero… hallarla con vida. Es lo único que me ha mantenido de pie. Desde muy joven logré sobresalir, mi coeficiente intelectual fue el mas alto y admirado entre mis compañeros de la universidad. No sé si decir que esto fue a causa de lo que sucedió con mi familia, y que en mi defensa y bajo mi necesidad de encontrar a los malhechores yo haya experimentado un alto nivel de desarrollo mental, pero lo cierto es que mis deseos por sacar venganza me han mantenido atento ante cualquier objetivo mal parado. Y por todo lo antes mencionado es que me dediqué a perseguir a una organización mafiosa. Sus objetivos habían venido siendo demasiado turbios, ellos no cazaban a tantas chicas como sus víctimas, eran tan pocos y muy bien preparados que casi nunca cometían errores y por lo mismo, no se podía llegar a ellos. Hasta ahora solo he podido entrelazar a una sola chica con esta organización, y el caso es que, la única persona que podía ayudarme a esclarecer este caso, misteriosamente fue muerta en la sala del hospital. Los otros casos, porque hubo otros tres casos importantes, tan importantes, pero incongruentes, por lo que estos casos se han mantenido se han manejado de manera hermética e inconclusas. Mi jefe superior aún no me lo cree, pero yo estoy seguro que esto se trata de un grupo bien conformado que sirve a una élite de dirigentes y millonarios al que no se le puede hacer cumplir la justicia. No estoy todavía del todo seguro y no he llegado a fondo para tener la certeza real y completa, pero mi intuición me dice que estoy yendo por el camino correcto. Si bien he analizado los casos anteriores, esta organización está tan bien orquestada que todo lo que hace ya está planeada y sobre todo sus recursos económicos ayudan a ser intocables. Según mis observaciones y todo lo que he logrado recopilar, esta organización trabaja de una forma diferente. Es una especie de granja, así como un granjero elige criar los animales domesticando los . Un proceso similar es lo que creo que ellos hacen experimentar a las jóvenes raptadas del seno familiar. Pero estoy siguiendo estas pistas. Porque todo lo que sé de mi pequeña hermanada es que ella está con este grupo de personas inescrupulosas. Hace un año atrás, me llamaron para llevar la investigación de un caso muy similar a las anteriores , en donde la chica joven quien muriera trágicamente bajo las fulminantes balas de la policía, resultó ser, según las investigaciones llevadas a cabo, ella era la asesina. Según la descripción, Ágatha, era el apodo que le asignaron por un digen que ella traía puesto. Ella no fue acribillada por cualquier rebelión que empezara. Ella fue desplomada al suelo antes de que dijera alguna cosa que comprometiera al grupo asesino. Es por eso que pienso que hay gato encerrado en el asunto de esta agrupación. Por que la chica había sido vista con un importante político en dos ocasiones y a la tercera, el político mencionado sufrió un ataque mortal en plena cena en un restaurante muy concurrido, muy lujoso, donde no cualquiera podía acceder. En esa ocasión, mis superiores me ordenaron cerrar los casos adyacentes y poner pico de cera. Hice caso para que no me despidieran. Yo apenas empezaba y era demasiado joven, pues desde mis 16 años me involucré en asuntos relacionados de crimen e investigación policial. Los trabajos y los resultados a mi cargo habían sido siempre resueltos, para mis superiores eso era la levadura para el pan. Siempre me asignaban los casos difíciles a mi. Yo los resolvía en tiempo récord. Y fue precisamente por eso que me hicieran formar parte de sus filas, aunque tratándose con mis sospechas referente al grupo de personas, la misma policía pareciera que no quería que nos involucráramos con ellos. Lo que hacia aumentar mas mis sospechas cada vez. —Marcus —me llama mi superior, me hace una seña a que me acerque a su oficina. Entro caminando con una actitud poco entusiasta. Soy fácil a deprimirme y siempre estoy a la defensiva. Esto es lo que me acarreó los asesinatos de mi familia. —¡Siéntate! —me ordena mientras le da un sorbo a su café. Ojea unos documentos y me los acerca para que yo pueda ver unas fotografías, me dice. —Al parecer una de esas chicas fantasmales de tu cabeza ha aparecido por alli en un barrio de mala muerte —explica y le da otro sorbo a su café. —Mató sin dificultad a uno de los chicos de la pandilla que se manejan en el sector y prácticamente lo hizo delante de los otros y sin que se dieran cuenta. —Ellos pensaron que su compañero se estaba divirtiendo y esa asesina de sangre fría lo mandó al otro mundo sin ningún problema. —¿Cómo sabes que es una chica y no un chico? —pregunté objetivamente. —Bueno, ellos dijeron que llevaba una gabardina negra, estilo capucha, o bueno, encapuchada o encapuchado no importa, si quisieron pasarle la cuenta era porque era una mujer muy linda, ¿no? —dijo haciéndose conjeturas. —Bueno, para no tener las dudas, mejor ve e investiga qué es lo que realmente pasó, si era ese un asesino o una asesina. —Yo diría que aquí tan solo hay un malhechor menos, nada se ha perdido —dije dándole la espalda a mi jefe, yendo hacia la puerta. —¡Espera! —me detuvo en una voz estrujada. —No opines de esto, solo has tu trabajo —ordenó terminando de darse el último sorbo a su café. Chasqueé mi lengua en señal de desaprobación antes de dar la vuelta e irme por mi auto. Odiaba la actitud de mi jefe, no se porque los simples mortales cuando ostentan a un cargo, no pueden ser algo amables, o cooperativos, simplemente les gusta afanarse en demostrar que estan más arriba que uno. El poder y sus derivaciones, pensé con la mente en otro lado. Yo digo que para esas clase de actitud, simplemente la caída es más dolorosa. Porque uno no debe ser tan miserable con los demás, a como se comporta las personas como el Jefe Turman. —¡Hey hey Marcus, espera! —me detiene Aura. Aura es una nueva recluta que llegó a la institución hace ya unos tres meses, desde que llegó no ha parado de tutear conmigo. Desde luego eso no me hace ninguna gracia. No sabe que yo no quiero tener contacto íntimo con nadie. Hace mucho aprendí que amar a otras personas, llega a ser doloroso cuando se van. Y por ende, prefiero que nadie esté en mi corazón. Pareceré muy extremo, pero nadie te cura cuando estás mordiendo el polvo, nadie me había dicho que era tan doloroso el perder a tu familia. Así que por voluntad propia yo no quiero otra lista de personas amadas en mi vida. —Señor Marcus Doliethe —me llama la señorita Aura. Y así como dice mi nombre de pila anteponiendo la palabra “señor” debo suponer que está muy encabronada. Sigo mi camino sin detenerme por su esfuerzo de alcanzarme y finalmente lo hace cuando ya estoy sentado en el asiento de mi vehículo, ella resopla con ira y me dice. —Todos me advirtieron que ni siquiera te dirigiera la palabra, pero aún así lo hice. Me duele reconocer que todos tenían razón —objeta. —Bien, debiste tomar los consejos de todos, señorita Aura. —¿Ya ves? No tengo interés en interactuar contigo y no me importa lo que pienses —digo sin ninguna traba. Dije eso y miré hacia el frente. Manejé sin mirar atrás. Lejos de hacerme sentir bien, me sentía enojado con esta persona. Tal como si yo pedí que se esforzara a tratarme, si supiera lo poco que me importa su opinión y la de todos, no estaría gastando sus energías molestándose conmigo.
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