Era de madrugada. Ambos despertaron casi al mismo tiempo en una habitación de hospital por separado. Había ocurrido un accidente. Abril y Alejandro lamentablemente habían resultado con algunas heridas de gravedad en su cuerpo.
Los familiares de ambos habían sido contactados por el hospital. La madrina de Abril dijo que se la llevaría a otro centro médico, pues, no podía pagar las facturas médicas allí. Además, ese día tendría que viajar y estaba a pocas horas de hacerlo, así que, le comentó a sus jefes con mucha nostalgia que se llevaría a su ahijada y que estaba resignada a perder su empleo de muchos años al no tener quien cubriera su lugar. Su hijo la necesitaba y ahora su ahijada también.
La cuestión ahora es que ambas familias se preguntan: ¿cómo es que el joven Alejandro y Abril estaban en el mismo auto? Ambos vestidos con ropa de fiesta, incluso la madrina mencionó que no sabía que Abril había salido de la casa esa noche. Fue hasta cuando recibió la llamada del hospital avisando sobre el accidente que se enteró de que ella no dormía en la cama de al lado.
—Espero que esa muchacha no se esté involucrando con mi hijo—. Le advirtió Matilde, la madre de Alejandro.
—Le prometo que no es así, señora—. Respondió una temerosa y avergonzada Ofelia. Sabiendo que si los dos estaban viajando juntos, eso significaba que algo no estaba bien en ese par de jóvenes ambiciosos y locos por devorar el mundo.
Finalmente, el patrón se conmovió con la señora que les había servido durante muchos años y que ahora se encontraba en una situación de aprietos al tener que cuidar de dos enfermos. Así que, a escondidas de su esposa, le propuso que se fuera a cuidar de su hijo y que la familia se haría cargo de Abril, eso en agradecimiento por todo lo que ha hecho por ellos.
Y es que la señora Ofelia cuida de la familia desde que Alejandro tenía 6 meses de edad y le guardan mucho cariño. Solo que desde que Abril apareció, ellos se mantienen alerta.
—No lo puedo aceptar, señor. Su esposa desconfía de Abril y no me gustaría causarles problemas—.
—No se preocupe, ella estará bien en casa y la misma persona que cuidará de mi hijo se encargará de ella también—. —Ah, por cierto, he hablado con mi esposa y usted no perderá su trabajo. Por favor, cuando sea conveniente, vuelva, su cocina le espera—. Recalcó.
La señora Ofelia entró en la habitación para hablar con Abril y le planteó la propuesta que el patrón le ha hecho.
—Tengo miedo— confesó abril. —Pero si el señor se ofreció a pagar mis gastos médicos, creo que debemos honrar su ayuda en el futuro y pagar cada centavo—. Dijo.
Finalmente, las dos decidieron que aceptarían la oferta que el patrón hizo. Así que, la madrina se despidió de su ahijada y emprendió su viaje.
Por otro lado, Alejandro no le quería preguntar a su papá o a su mamá sobre el estado de salud de Abril. Sabe que el interrogatorio que le espera no le será nada fácil de afrontar. Prefiere hablar antes con la chica y ponerse de acuerdo con la respuesta que darán.
Alejandro le pidió a una de las enfermeras que lo atendían, que investigara el estado de salud de la joven que lo acompañaba. Para su suerte, precisamente ella acababa de pasar por la sala donde Abril se encontraba y le hizo saber que ella solamente tenía una fractura en la muñeca, acompañado de algunos golpes en el antebrazo, pero que se le estaban practicando otros exámenes para descartar un posible trauma.
Al escuchar eso, él suspiró, agradece que ella no haya salido tan afectada como él, que tiene una pierna fracturada y una mano. Además, hay algunos golpes internos por los cuales tendrá que pasar un par de días en el hospital.
—Me gustaría hablar con la chica— dijo Alejandro—. —¿Puedes hacerme el favor de encontrar una manera?
—Con mucho gusto, joven— respondió la enfermera amablemente y ajena a lo que los señores que le esperaban afuera podrían hacer si se enteraran de que ella ahora está sirviendo como puente de intermedio entre la pareja.