han pasado dos años duros. Mi hija va creciendo, ya tiene 3 años, la pandemia al parecer está llegando a su fin, 2 años prácticamente encerrados y separados de mi esposo no han sido fácil. Pese a qué viajamos en varias oportunidades la comunicación se centro más en nuestra hija que en nuestro matrimonio. Las atenciones, las caricias pasaron a segundo plano. Un sexo rápido y sin previos. No es mal padre, llama todos los días, juega todos los días por teléfono y cuando llegamos de visita toda su atención es para ella. Y no es que me queje pero perdimos ese interés de pareja. El posponer cada salida porque simplemente no quería dejar un rato a nuestra hija.
No es que este celosa de mi propia hija. Él no aprende a que debemos darnos tiempo a solas incluso hasta para discutir y no reprimir las emociones o acumularlas. No somos personas celosas, somos fieles a nuestras creencias, no existen terceras personas interfieran, aunque siempre hemos dicho que de solteros ya hicimos todo lo necesario para que una vez formada la familia no busquemos afuera. Vuelvo a sentir ese vacío.
Pasa un año más y las cosas siguen peor. Decidió venir Marcos a la ciudad donde me encontraba con mis padres y nuestra hija, dejando su trabajo y acompañándome en el emprendimiento que tenía aquí.
Empezó con una tienda de regalos y fui incorporando poco a poco más pastelería hasta que se convirtió en una con mayor renombre.
Pese a qué nos iba cada día mejor en el económico y estaba con nosotros no lo veía conforme y felíz. Pese a qué dormíamos juntos no existía la comunicación básica. En las mañanas ni buenos días, de frente eran conversaciones de trabajo o de Ariel. Soy de las personas que no tolera mucho la rutina y esto cada día me hartaba más.
En una discusión, hubo reclamos de mi parte su falta de compromiso con mantener la llama de nuestra relación, dice que somos padres y eso cambio nuestra prioridad. Que no se siente cómodo estando aquí lejos de su familia, que no es que quiere trabajar para mí, no entiendo si el logro que conseguimos es para ambos. Decidió volver a la capital y retornar a nuestra rutina de viajes cada vez que podíamos.
Entre terapia con el loquero para mantener mi estrés y paz mental, la maternidad, las múltiples tareas del cole de mi niña y un negocio en crecimiento me toda clase de energía se fue consumiendo, mi lado personal y pareja fue a 5 o septo plano..... como dicen, no puedes tener todo a la vez. Siempre te tocará hacer sacrificios. El amor y la intensidad de una historia de amor y familia feliz, no siempre se obtiene a pesar de los esfuerzos.
—Marcos, debemos hablar, aún te quiero y quiero que esto funcione por nuestra hija y por nosotros..... —suspiro y me resigno a escuchar la misma respuesta de hace 3 años.
—Si está funcionando. Somos Padres, vamos bien en el trabajo y tú en tu negocio, gozamos de buena salud. —siempre lo mismo, no tolero su conformidad.
—Y que hay de nosotros —cuestionó— cómo pareja, estoy por abrir el tercer local. Ya delegó las funciones a personas de confianza. Ariel es grande, puede quedarse con sus abuelos o tías y primos. Cuando podemos darnos un viaje juntos, ir aun que sea un Hotel solos tu y yo, ir al cine, hacer cosas de parejas. No solo es satisfacer un polvo entre nosotros. 0 yo use algún vibrador cuando no te tengo cerca. No podemos seguir sin vivir. —sigue mirando la televisión en su canal de deportes sin mirarme.
— contesta él — sabes que vengo cansado del trabajó y si podemos ver Netflix o alguna plataforma aquí sin movernos. —ruedo los ojos al escuchar su negativa.
— Yo no quiero un mueble más en casa, quiero un esposo quien comparta experiencias conmigo. Dónde está ese hombre cariño y atento que me enamore, como llegamos a este punto donde ni un saludo podemos dar. No quito lo buen padre que eres. Pero necesito un cómplice, con quién salir de la rutina. Vamos 8 años juntos y que hemos conseguido juntos. todo siempre es por separado. — se me caen las lágrimas y se me entrecorta la voz.
* Zulema. De jóvenes ya nos divertimos lo suficiente para ahora que formamos una familia solo tenemos que estar tranquilos. No sé porque insistes en este tema —sigue mirando la televisión.
—No es el matrimonio que esperaba, decidimos no tener más hijos y hacerme una ligadura de trompas y tu la vasectomía para no tener mayor responsabilidad y disfrutar lo que no pudimos disfrutar juntos antes de quedar embarazada. Ya Ariel está más grande independiente incluso ella nos motiva a salir solos y tu prefieres quedarte en casa sin más. ¡Carajo mírame cuando te hablo, estoy harta de esto!. —voltea a verme y vuelve a mirar la televisión.
— No es la primera vez que te pido para divorciarnos, y está vez es la definitiva. Quiero el divorcio, no quiero más está mierda. Merezco algo mejor que una simple rutina. Si tú estás bien así. Pues bien! yo tengo 36 años próximo cumpliré 37 y no pienso quedarme donde me siento sola pese a qué este acompañada. — me mira marchar pero no dice nada, no me retiene—
—Salgo de casa, camino al parque y llamo a Catalina —Hola, estás desocupada, necesito desahogarme.
—A ver cuentame y exagera, espera que me vaya al cuarto a echar en mi cama. —Se escucha que pide a mis sobrinos que salgan de su cuarto y cierra la puerta —Ya dime qué pasó.
—Me voy a divorciar —digo con voz quebrada y llanto.
—Otra vez. Creo que es la 4 o 5 vez que me dices eso. — cuestiona — Y ahora sí es definitiva?
— Si, me cansé por más de lo que intento no va más. cómo dices me merezco algo mejor, alguien que no se conforme con lo que hay. Entendería que no cambia su rutina incluso si es porque me está siendo infiel con alguien. Pero noooo.... el simplemente está cómodo con la situación. Ariel velo yo y el solo se encarga de complacerle los gustos y caprichos. Sabe que no soy capaz de engañar tampoco. Pese a qué tengo un sin fin de fans. Ridículo o no busco alguien que me pregunte si estoy triste o no, si tome la pastilla, si llegué al trabajo bien, me diga que extraño mi voz o mi presencia. —digo algo furiosa por la situación.
— Bueno hermanita te lo dije, que si no iban ambos a terapia para poder tratar sus diferencias esto acabaría así. —me dice Cata, recordando conversaciones antiguas.
—Exacto, no solo yo debo de velar porque es trabajo de dos y no estoy dispuesta a remar sola en este barco. Soy una persona de Luz.
—Cómo harás con Ariel —me consulta ella por mi hija.
—No mucho de por si ella ya vive conmigo en otra ciudad y solo pasa vacaciones con su padre o cuando viene por alguna fiesta. La separación de nosotros no será tan difícil. Pero ya la próxima vez vendré a invadir tu depa para no quedarme en el de mis suegros junto con él. —Y si, el aún vive en el departamento de sus padres, sufre algo de papitis que no se le quita.
— Decidido esta, mañana dejo a mis hijos con su padre y estoy libre para ayudar a presentar la solicitud de divorcio — ella también está separada hace dos años, entiende mejor este tema.
—Ahora llamaré a Rubí para reunirnos y celebrar mi divorcio y mi libertad. —Digo más tranquila.