—Ya llegué, pidieron algo para mí me muero de hambre... —Llega una apurada Rubí.
—Si ya pedimos una ronda de pisco sour y dos fuentes de piqueo criollo, esas yuquitas a la huancaína se ven ricas también. —Comenta cata mirando el plato que llegó a la mesa del costado.
—Ya que estamos todas les comento que oficialmente estoy divorciada después de 5 meses por fin salió el acta. —Digo mientras tomo un sorbo de mi trago y arrigo la cara x lo fuerte que está, no debí pedir doble.
—Ohhh, y que dice él a todo esto. —Pregunta rubí mientras saca de su bolso un par de galletas, parece que si tiene hambre.
—Bueno, no dice mucho como siempre, pero si me pidió quedarme en la casa de sus padres mientras venimos a Lima. Obviamente le dije que no iba a poder, eso traería complicaciones y no quiero ser amigo con derechos. Decidió poner fin a esto sin reproche y ahora no va a querer hacer las cosas que le rogué cuando éramos esposos.
—Todos los hombres son iguales, cuando uno está como cojuda a sus pies nos ignoran pero cuando ya decimos ya no más, vienen arrepentidos. No hermanita no caigas en ese juego. Y si más adelante aún decides volver con el primero tírate a medio mundo. —Nosotras nos reímos mientras la gente del costado nos mira con caras raras, porque Cata lo dijo muy alto su comentario.
—Si eso es cierto, pero bueno que piensas hacer ahora.—Me interroga Rubí mientras alista sus cubiertos porque están dejándonos las fuentes de piqueos.
—Para empezar ya organice mis tiendas y delegue las funciones a mis asistentes para sobrevivir un mes sin mi. Porque ya compré mi pasaje a España, me voy de viaje sola a vivir la vida loca, o bueno salir de este tóxico ambiente y recargar energías, en mi último viaje me faltó conocer Alemania, quizás llegar a Turquía y me consiga un turco de telenovela. —Voy viendo fotos en el móvil de actores turcos.
—Y que paso con tu Herry Cavill, ya no lo quieres —Dice Cata sabiendo que aún tengo su foto en mi fondo de pantalla en mi móvil.
—La verdad, ya no mucho, desde que sé que será padre con otra ya perdí el interés, recuerda que por eso me ligue. Perdí las esperanzas de darle su primer hijo. —Hago mi carita de puchero y tristeza.
—Y para cuando has sacado tu pasaje, para setiembre, Marcos tiene vacaciones e irá para estar con su hija, así que me quedo tranquila con ese tema.
—Entonces no comas mucho para que te quede el bikini. —Cata me arranca el trozo de pollo de mi cubierto y se lo come.
Así, transcurre la noche entre risas y rajes. Aunque a veces tenemos nuestras diferencias y un carácter fuerte, siempre estamos para animarnos en ese momentos de cambios bruscos en nuestra vida.
Llegó a casa y veo los múltiples mensajes de mi mejor amiga de España, Ivana vive años allá y siempre me recibe junto a su esposo en mis visitas. Es toda un tromen en coger promociones y descuentos en nuestro alojamiento y boletos aeropuerto internos por europa.
Así transcurre las semanas y el gran día es mañana, reviso mi maleta y cierro con llave, me despido de mi hija y Marcos ya que ellos no me acompañaran mañana al aeropuerto, sino mis hermanas. Mi hija me entrega una gran lista de cosas que le traiga.
Llega el taxi que me llevará al departamento de Cata, de ahí partiremos mañana, mi vuelo es 7 pm, así que debo estar 4 pm para dejar las maletas con calma.
Los nervios me matan, hace años que no viajo sola, usualmente lo hago con mis hermanas y sobrinos o Ariel y yo. Después de tanto tiempo vuelvo a España, me gusta Barcelona, me adapto rápido a ese ambiente. La gente muy amable y accesible. No como los franceses que les cuesta dar información.
—Tocó el intercomunicador del depa de mi hermana.—Quién? —Pregunta Angélica mi sobrina.
—Soy yo, tu tia hermosa.—Le respondo.
—¡Tia Zuuuu ya llegó, te abro! —muy alegre me contesta.
Suena el timbre y se abre la puerta, ingreso, me cruzo con un vecino que ya conozco y me dirijo al quinto piso donde vive ella.
En la puerta ya me esperan mis dos sobrinos, Angélica de 10 y Gabriel de 6. corren a abrazarme, siempre estuve para ellos, son como mis hijos. Es por ellos que también decidí no tener más hijos. Si algo le pasará a mi hermana, ellos pasarían a mi custodia.
Cata sale con su cara negra por alguna clase de mascarilla según ella para no envejecer, lo que debe de preocuparse es en no comer. Últimamente dice que está con depresión y ansiedad, por lo que justifica su apetito insaciable.
—Hola, ya llegaste —Me dice Cata. —En deja las maletas por ahí. —Señala un punto de su sala) y ven para ponerte la mascarilla. —Ordena.
Después de tres horas de experimentos de tratamiento de belleza, según ella para quedar regía, me dedico a apachurrar a mis sobrinos y contarles su cuento para dormir. Bueno en realidad también quedé rendida en los brazos de Morfeo sin haber terminado el cuento.
A la mañana siguiente el día transcurre con normalidad, llega Rubí a la justas como siempre antes de salir al aeropuerto. Cómo es tradición esperan ellas mientras dejo las maletas antes de tomar algo e ingresar a migraciones.
Algo que nos llama la atención es ver dos hombres en traje muy altos y bien elegantes discutiendo en unos de los counter. Se veían bastante alterados, pobre los que tengan que aguantarlos en su vuelo.
—Viste a los tipos guapos de ahí —Comento una vez que ya estoy con Cata y Rubí.
—Por lo que entendí, algo paso con su vuelo y no hay asientos en primera clase. —Rubí nos da más información.
—Si están guapos, pero muy tíos para mi, me gustan los jóvenes, colágeno puro. —Puedo los ojos al escuchar su comentario, ella siempre está con chicos más jóvenes y después se queja porque no resulta sus relaciones.
Entramos a una cafetería y pedimos unos cafés y sandwiches, nos tomamos unas cuantas fotos para las redes. Y paso a migraciones para ya ubicarme en mi puerta de embarque que me corresponde.
Recorro con la vista a los posibles pasajeros en mi vuelo, a ver si hay alguna víctima. Espero que el pasajero del costado sea hombre y guapo para así distraerme las 12 horas que nos toca pasar juntos. Veo a lo lejos a los tipos que estaban en counter reclamando, espero que no suban a este vuelo.
Nos toca abordar, muy sexy el piloto, está como me recomendó el médico, paso a acomodarme en mi asiento, me encanta viajar a la ventana, aviso que ya estoy sentadita en el avión. Le mandé una foto a mi hija, quien me desea buen viajé. Reviso mi móvil, descargo unas historias de mi app de novelas Románticas Dreame. Me engancho en una historia nueva de jefe y asistente, estoy tan metida en la historia hasta que siento movimiento a mi costado. Es la aeromoza quien sube un equipaje de mano y se dirige alguien al fondo. Aquí está su asiento, si necesita algo no dude en pedírmelo. Una voz ronca dice OK y en eso se me corta la respiración al verlo, de todos los asientos en este avión tuvo que tocarme, hay Diosito porque a mí, quería un viaje placentero pero con esa cara de pocos amigos, cuestionando cada centímetro del asiento donde se iba a sentar.
Ahí estaba él, ese hombre renegon del counter.
Aunque ahora que lo tengo frente a mi es sumamente guapo, buen cuerpo, esos ojos azules oscuros, waooo.
—Buenas noches —Saludo cortésmente, solo para recibir una mirada de desprecio y sin ninguna respuesta. ¡Aja! este será un viaje muy largo e incómodo.