—Slim, soy Don. ¿Te pillo bien? Slim sorbió café de un vaso de cartón que había traído del Costa de la plaza del pueblo de Launceston, lo dejó en el banco a su lado y dijo: —Sí. —No sé si esto te ayudará, pero he conseguido encontrar algo de porquería en la familia Martin. —Vale. Hazme un resumen. —La mayoría tiene que ver con James Martin. De 1994 a 1999 dirigió una pequeña empresa de servicios financieros. Esta cerró. Varios empleados lo demandaron por pérdida de ganancias y fondos de pensiones. Presentó la quiebra y acabó en la cárcel durante unos meses por lavado de dinero. Al final, sus empleados no lograron nada. He conseguido contactar con uno de ellos. Me dijo que en ese momento creyeron que James había usado sus fondos de pensiones para pagar a un abogado que le evitara acusa

