Georgia seguía dando evasivas. Había estado casi diez días con los Martin y seguía afirmando que Emily volvería pronto a casa. —Últimamente lo ha pasado mal —fue su última excusa—. No queremos presionarla. Por supuesto, Slim no había dicho nada acerca de que acudía a las clases nocturnas de la chica. Se había apuntado también a otra, geografía, para el día siguiente, haciendo que Don pirateara las listas de clase del ordenador del centro comunitario. Además de que probablemente no le dañara una educación con retraso, esperaba tener alguna oportunidad para hablar con la chica y también observar a su misteriosa acompañante. James, como siempre, fue una mejor fuente de información. Mientras cruzaban en coche el pueblo para reunirse con un viejo amigo de la familia que trabajaba para la pol

