La onda en la mansión está re intensa cuando Amaya y Adam se encuentran en la biblioteca, ese lugar que parece guardar todos los misterios.
Adam levanta la cabeza y se re sorprende al ver a Amaya ahí. Se miran y se nota que hay una banda de emociones a full. Confusión, extrañeza, dolor.
"Amaya...", tira Adam, la voz re cargada de sorpresa y una mezcla de emociones.
Amaya tiene el broche en la mano, todo tembloroso, como un testigo mudo de todo su pasado juntos. "Adam, sé que estás buscando a Emma. Pero hay algo que te tengo que contar...", arranca ella, con la voz re bajita.
Entre llantos y un mar de emociones, Amaya le cuenta la posta que estuvo re tapada por tanto tiempo. La historia de cómo se convirtió en Emma para zafar de un dolor que no se aguantaba, la confusión que la llevó a esa decisión dura, y cómo la amnesia les enredó la vida en un enredo de mentiras y misterios.
Adam la escucha en silencio, con una mezcla de emociones que se le nota en la cara. Cada palabra de Amaya le va iluminando el panorama y se le nota esa onda de entender y perdonar.
"Amaya, no importa quién seas ahora, siempre vas a ser la persona que amo", le dice Adam, con la voz como cortada, extendiéndole la mano.
Las lágrimas fluyen a lo loco mientras Amaya agarra su mano, sintiendo el peso del perdón y la aceptación en ese gesto tan simple pero tan clave.
La revelación revoluciona a los amigos que estuvieron re cerca de esta verdad dolorosa. Alejandro, Lucas, Sarah y la banda se acercan, con la cara entre sorprendidos y aliviados.
Entre abrazos y palabras de banco, el grupo se une en un momento re de entenderse y reconciliarse. Los lazos que estaban re hechos bolsa por el peso del secreto ahora se fortalecen con la verdad por fin contada.
Amaya se siente más liviana, como si le hubieran sacado un camión de encima. Aunque va a ser un viaje re largo hacia la cura, dio el primer paso para reconciliarse con ella misma y con la banda.
La mansión, testigo mudo de este viaje de encuentro y perdón, parece agarrar vida con la esperanza que brilla en los ojos de los que están ahí.
La historia de Amaya y Emma pasa a ser un símbolo de fuerza, aguante y la capacidad de los humanos para remontar desafíos gigantes. Los amigos, unidos por la verdad y el banco mutuo, se preparan para escribir nuevos capítulos en sus vidas, copados por la esperanza y la buena onda que comparten.
El pasado ya salió a la luz, y ahora el futuro, que se ve más claro, está como un papel en blanco listo para llenarse con nuevas aventuras y momentos de amor y amistad.
Bueno, acá estamos, después de toda la movida con los secretos y dramas. La onda en la mansión cambió full, ahora se siente re tranqui y renovada. Estamos todos, Amaya y el grupete, haciendo lo nuestro.
Entre jodas, charlas copadas y momentos más pensativos, las cosas están re bien. Adam y Amaya, en pleno proceso de curda emocional, se bancan mutuamente. La amistad, más fuerte ahora con el todo entendido, es como una pista para arrancar de nuevo.
Nos mandamos a explorar los alrededores, re conectados con la naturaleza que nos bancó en las buenas y en las malas. Cada paseo es como un flash de la fuerza que sacamos de andar juntos.
Amaya se mete de lleno en la escritura, poniendo todas las emociones en papel. Cada palabra es como un escalón para avanzar en su viaje de auto-descubrimiento.
Lucas, el músico del grupo, se re inspira en la onda de paz de la mansión. Las notas que tira son puro sentimiento, aportando un poco de paz a los corazones complicados. Posta, es como una caricia para el alma.
Sarah, la voz sabia y piola, es la guía que necesitamos para encarar los altibajos emocionales. Con toda su sabiduría, nos lleva de la mano en este viaje.
La mansión, antes llena de misterios, ahora rebalsa de buena onda y compañerismo. Cada rincón tiene la vibra de la amistad que se cuela por las paredes.
Con las estaciones que cambian y el tiempo que corre, nosotros encaramos el futuro con re onda. Los días son una fiesta de cada pasito adelante, cada sonrisa compartida y cada momento de paz interior.
El jardín, antes repleto de secretos y dramas, ahora es como un refugio de paz y aceptación. Las flores, ¿te das cuenta?, re florecen, recordándonos que la vida sigue, que la belleza sale hasta de los lugares más bajones.
Los días pasan, los meses también. La mansión, ahora un hogar renovado por la amistad y la verdad, se re prepara para escribir nuevas historias en nuestras vidas.
El futuro, con toda la luz de la esperanza y la fuerza de la amistad, nos espera. Ahí, en el horizonte, arranca un nuevo viaje lleno de posibilidades y sorpresas.
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