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1377 Words
¡La noche cayó sobre la mansión como si fuera una manta oscura que tapaba todo! Amaya y sus amigos seguían metidos en el quilombo de descubrimientos y secretos. Esa habitación escondida les tiró pistas que los tenían vueltos locos, pero la verdad completa todavía se escondía. Con el diario que encontró Camila, Amaya se sumergió en la historia que contaba algo re diferente a lo que sabíamos. Hablaba de un amor escondido entre Claudia y una de las identidades de Amaya, algo que ni nos sonaba. El diario contaba cómo esa relación era un secreto, prohibida por algo que no terminábamos de entender. Había de todo en esas páginas: dramas, confesiones y un plan para encontrarse en esa habitación secreta una tarde fatal. Amaya sentía como si cada palabra del diario fuera armando el rompecabezas, revelando la tragedia que causó que ella sea dos en una. Mientras tanto, Lucas revisaba registros familiares buscando algo que confirmara lo del diario. Y ¡pum! Encontró algo sobre Claudia, una sirvienta de la mansión cuyo nombre había sido borrado de la historia oficial. La noche avanzaba y nosotros, con más ganas que nunca, decidimos explorar los alrededores de la mansión. Buscábamos cualquier cosa que confirmara los eventos del diario y los registros familiares. Encontramos un jardín medio olvidado, todo lleno de maleza y abandono. Y en la penumbra, una estatua antigua llamó nuestra atención. Era de dos personas abrazadas, como si estuvieran en un momento de amor y tragedia al mismo tiempo. En la base de la estatua, el nombre de Claudia y la identidad de Amaya asociada con ese amor secreto. Amaya se largó a llorar al entender lo que las piedras decían: un amor callado por las reglas y un destino hecho pedazos por una caída trágica. Con recuerdos sueltos, diarios viejos y secretos revelados, todo armaba una historia que por fin nos daba la verdad. El accidente fue porque las dos amantes, Claudia y la otra parte de Amaya, tuvieron un encuentro secreto que terminó en esa caída que las dividió para siempre. La noche, que fue testigo de todo esto, quedó re callada. En esa oscuridad, Amaya y sus amigos encararon la verdad que estuvo escondida por tanto tiempo. Era un peso heavy de saber, con emociones fuertes, remordimientos y las ganas reales de arreglar las cosas. Así, en esa oscuridad, la búsqueda por la verdad terminó. Liberación y dolor se mezclaban, revelando una historia de amor cortada por la tragedia, una historia que explicaba finalmente por qué Amaya era dos en una y la razón de su fractura.¡La mansión amaneció con esa luz dorada re linda, pero había una onda re densa por lo que habíamos descubierto! Nos juntamos en la sala principal, todos con caras serias y con el corazón lleno de un mix de tristeza y ganas de ponerle para adelante. No se hablaba mucho, estábamos cada uno en la suya. La verdad que salió a la luz nos pegó fuerte a todos. Pero, al mismo tiempo, necesitábamos sanar y encarar la posta, ¿entendés? Sarah agarró la posta y largó, "Lo que descubrimos fue heavy, pero es el inicio de la cura. Saber la verdad, aunque duela, nos da la chance de seguir adelante, de respetar lo que pasó y encontrar paz". Esas palabras pegaron fuerte en todos. Aceptar la verdad era el primer paso para sanar las heridas que nos marcaron tanto. Decidimos volver a la habitación secreta, como para cerrar ese capítulo. Estaba igual que la noche anterior, congelada en el tiempo y llena de recuerdos heavy. Amaya agarró la caja de música, como re respetándola. Las melodías que solían sonar alegres ahora eran puro dolor, trayendo recuerdos complicados. "Este lugar tiene nuestros recuerdos, pero también nuestras pérdidas", tiró Amaya, re concentrada en la caja de música. Mientras tanto, Alejandro encontró un cofrecito escondido. Al abrirlo, había cartas que nunca se mandaron, onda mensajes guardados que tenían sentimientos, arrepentimientos y palabras que hubieran cambiado todo. Cada uno recorría la habitación a su manera, encontrando recuerdos y también lidiando con la tristeza del pasado. Decidimos dejar esa habitación atrás, cerrando esa puerta que guardó secretos por banda de tiempo. Cada paso afuera nos aliviaba, no borrandolo todo pero sí soltando una carga re pesada. Se nos hizo tarde y salimos al jardín. Ahí, entre la naturaleza, nos sentamos en ronda para charlar de lo que sentíamos y de todo lo que descubrimos. "Tenemos que seguir para adelante", largó Camila, cortando el silencio. "El pasado no nos define, pero aprendemos de él". Todos estuvimos de acuerdo y hablamos de cómo encararíamos el futuro, con la posta de la verdad siempre con nosotros. El día pasaba rápido, pero la unión entre nosotros y la idea de seguir juntos estaba re presente. Con cada palabra y cada abrazo, el peso del pasado parecía irse un toque. Así arrancaba una nueva etapa para Amaya y sus amigos. La verdad dolía pero también nos daba fuerza para encarar el futuro con valor y aceptación. ¡A ver qué nos depara la vida! ¡El sol estaba a full brillando en lo alto, re llenando todo con su calor! Amaya y los pibes se la pasaron dándole a la reflexión y a conectarse con sus ondas, re decididos a encarar lo que venía después de la bomba que les explotó el día anterior. En el jardín, rodeados de la naturaleza re tranqui, se sentaron en ronda, cada uno pensando en su propia movie. Había una vibra de empezar de nuevo, una tranquilidad que flotaba entre todos, marcando una etapa nueva en sus vidas. Camila rompió el hielo y mandó, "Lo que averiguamos nos llevó por un viaje heavy, pero también nos soltó de las cargas del pasado. Ahora toca mirar pa'lante, construir un futuro sobre la base de la verdad y el perdón". Todos se miraron, entendiendo la posta de las palabras de Camila. Había un compromiso de soltar los secretos y la culpa que los tenían trabados hace banda. Sarah agarró la posta, su tono lleno de buena onda y esperanza. "El pasado no se cambia, pero se aprende de él. Podemos honrar a los que ya no están viviendo nuestras vidas a full". Las palabras pegaron fuerte en todos. Era como un recordatorio de que, aunque el pasado tuviera sus bemoles, el presente les daba chance de escribir nuevas historias y encontrar paz por dentro. Decidieron recorrer los terrenos de la mansión, re simbólico para marcar el comienzo de la nueva etapa. Cada paso era una señal de que iban con todo hacia un futuro repleto de verdad y aceptación. En su tour por los jardines, toparon con un estanque tranqui que reflejaba el cielo y la onda verde de los árboles. Era un oasis de calma en medio de todo el lio emocional. Se sentaron cerquita del estanque, recordaron los buenos tiempos en la mansión, las risas y las amistades que habían formado a lo largo del tiempo. Había un toque reconfortante en esos recuerdos, como diciendo que a pesar de todo, la vida había tenido momentos re piolas. Lucas agarró un puñado de piedras y las tiró suave al estanque, rompiendo la quietud con ondas chiquitas. Cada piedra que caía era un deseo, una ganas de dejar atrás el pasado y encarar el futuro con pilas nuevas. "Estamos todos juntos en esto", dijo Alejandro, re marcando la idea de que la unión hace la fuerza. Se les asomaron sonrisas tímidas, mostrando la conexión fuerte que tenían entre ellos. En ese silencio, encontraron consuelo, una sensación de unión que les daba la fuerza para encarar los desafíos que venían. El sol se fue cayendo, marcando el fin de un día que simbolizaba empezar algo nuevo. Cada paso de vuelta a la mansión venía lleno de una decisión silenciosa, un compromiso de vivir en paz con la verdad y el perdón. Se les iba el mediodía y la tarde se asomaba, pero esa sensación de empezar de nuevo y la re decisión quedaban en el corazón de Amaya y los amigos. Habían pegado un salto re significativo hacia la aceptación y la sanación juntos, listos para encarar lo que venía con coraje y esperanza. ¡A ver qué les depara el futuro!
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