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1130 Words
¡Vaya día nuevo! La luz del sol entrando por las ventanas me dio un subidón de energía. Estoy decidida a resolver el misterio de quién soy realmente, ¿sabes? Así que me lancé a buscar pistas por toda la mansión. ¡Imagina! En el desván encontré un cofre viejísimo lleno de cosas olvidadas. Había una caja de música súper polvorienta que llamó mi atención un montón. Al abrir el chisme ese, ¡boom! una canción conocida sonó y me revolvió todo por dentro. Fue como una película en mi cabeza, ¿me entendés? Recuerdos que ni sabía que tenía aparecieron de la nada. Momentos felices, amor... pero aún así, mi identidad partida seguía siendo un misterio. ¡Hasta encontré una carta vieja con mi propia letra! Ahí estaba la batalla entre Emma y yo, una pelea interna por ser la dueña del cuerpo, ¿qué tal? Hablaba de algo que pasó, algo que dividió mi ser en dos. Una verdad súper profunda enterrada dentro de mí. Para seguir tirando del hilo, junté a mis amigos. Camila, Lucas, Sarah y Alejandro se prestaron a ayudar a descifrar este enigma. Nos pusimos a charlar, cada uno soltando pedacitos de recuerdos. Entre todo eso, salió a flote un accidente súper fuerte que cambió nuestras vidas para siempre. "¡Recuerdo algo!", soltó Sarah con la mirada perdida. "Hubo un accidente... algo terrible". Todos nos miramos, la gravedad del recuerdo flotaba en el aire. Ese recuerdo, tan doloroso, fue el punto en el que todo cambió para mí, cuando Emma y Amaya se separaron. Estamos decididos a desenterrar la verdad, ¿sabes? Cada pista nos acerca más al corazón de este misterio enredado. Estamos empeñados en descubrir qué pasó, quién soy de verdad y por qué todo esto pasó. Así que, ¿qué te parece? Estamos en plena búsqueda de respuestas, desempolvando recuerdos y con una determinación a prueba de bomba para resolver este lío de identidades. ¡Es un día intenso, pero emocionante! ¿No te parece? ¡Mediodía en la mansión se puso más tenso que el partido de fútbol del otro día! El sol brillaba fuerte, pero nosotros seguíamos a lo nuestro, buscando como locos pistas por todos lados. Yo me encerré en la biblioteca rodeada de libros antiguos. ¡Parecía Indiana Jones buscando el tesoro perdido! Entre diarios de Emma, encontré un relato súper intenso sobre el día del accidente. La mina contaba todo con pelos y señales, cómo ese evento nos cambió la vida a todas. Mis manos temblaban leyendo esas historias. Cada palabra era como un pedacito más claro en el lío este. El accidente fue como un terremoto en nuestras vidas, rompió todo lo que conocíamos. Mientras tanto, Alejandro revolvía archivos antiguos por ahí. Encontró fotos antiguas que no cuadraban con lo que sabíamos. Y de repente, ¡bum! Se topó con un álbum de mi infancia donde salgo con una piba desconocida abrazando la misma caja de música que encontré antes. ¿Quién era esa piba y qué hacía tan presente en mis recuerdos? Sarah, por su lado, revisaba cajas en el desván. ¡Y zas! Encontró una caja repleta de llaves, como las llaves mágicas de algún lugar oculto en la mansión. Estábamos todos como detectives conectando los puntos. Cada cosa que encontrábamos parecía ser una pieza más del rompecabezas. Y todo se iba armando, como una película de suspenso. El tiempo pasaba volando, el mediodía ya estaba encima, pero nosotros seguíamos en la búsqueda sin parar. Cada segundo contaba, cada descubrimiento nos acercaba más a la verdad. Así que, a pleno mediodía, con el sol a todo lo que da, ahí estábamos nosotros, a lo Sherlock Holmes, buscando desesperadamente respuestas. Cada hallazgo nos daba una pista nueva para resolver este enigma que nos tenía a todos con la cabeza loca. ¿Se puede poner más emocionante que esto? ¡Estamos en plena película de misterio! ¡La tarde en la mansión se ponía más misteriosa que la trama de una serie de suspenso! El sol pintaba todo con una luz dorada y nosotros, ahí, en la caza de pistas para desenterrar los secretos que la memoria guardaba. Nos juntamos en la sala principal, cada uno tirando sobre la mesa lo que habíamos encontrado. Las piezas del rompecabezas se iban uniendo, pero faltaba algo para atar todo, ¿me seguís? Lucas sacó un libro antiguo de registros de la mansión. Hoja tras hoja, reseñaba todo lo que pasaba acá adentro. Y ¡bam! Encontramos una entrada que sonaba a pista: una habitación clausurada en el ala este que nadie había abierto en años. "¡Chicos, esto es!", gritó Lucas señalando la entrada en el libro. "Habla de una habitación que nadie ha tocado desde hace siglos". Todos nos pusimos con la antena bien alta. Una habitación escondida por tanto tiempo era como el tesoro al final del arcoíris, ¿no te parece? Así que nos mandamos al ala este. Entre pasillos olvidados y puertas cerradas, dimos con la entrada a la habitación. Con las llaves que encontramos antes, pudimos abrir esa puerta que parecía tener siglos cerrada. La habitación parecía sacada de una película antigua. Polvo por todos lados y muebles antiguos, pero lo que nos dejó helados fue un gramófono y ¡la misma caja de música que Amaya encontró antes! Cuando nos acercamos, vimos un compartimento secreto en la caja de música. Al abrirlo, ¡pum!, salió un papel arrugado con la escritura de Emma y Amaya contando el día fatídico del accidente. "Estábamos re contentas, jugando... hasta que algo se rompió", dijo Amaya mientras leía el relato. Era una mezcla de felicidad que se convirtió en tragedia. Un ruido fuerte, una caída y después... un vacío en la memoria. No teníamos todos los detalles, pero sí una nota de desesperación, un intento por arreglar lo que ya estaba hecho. Mientras tanto, Camila revisaba los muebles y ¡zas!, encontró un compartimento secreto en el escritorio. Adentro, un diario re antiguo que no encajaba con lo que conocíamos. Las páginas contaban la historia de alguien desconocido: un amor escondido, una identidad secreta y un plan para juntar las piezas rotas de una historia compartida. En medio de todo eso, Amaya vio un nombre que la frenó en seco: "Claudia". Un nombre que le removió cosas escondidas, emociones y recuerdos que tenía enterrados. La tarde avanzaba y ahí, en esa habitación secreta del ala este, Amaya y sus amigos topaban con secretos que sacudían todo lo que pensaban saber. El misterio se ponía más denso y cada descubrimiento los llevaba más cerca de la verdad detrás de la historia dividida de Amaya y del accidente que partió sus vidas. ¿No te parece de película todo esto? ¡Es un enredo increíble!
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