El alboroto afuera tensó el ambiente en la habitación, poniéndonos a todos alerta. Camila, Alejandro, Amaya, Emma, Adam, Lucas y Sarah nos miramos entre nosotros, sin entender bien qué estaba pasando afuera.
La puerta se abrió despacio y apareció un tipo desconocido, con aire seguro pero con cara de inquietud.
"Perdón por la intrusión, chicos, soy Daniel. Escuché lo del proyecto y pensé que quizás tengo data que les interesa", soltó, con voz firme pero como nervioso.
Nos miramos, medio sorprendidos por la llegada de un extraño en medio de toda nuestra movida. Pero la necesidad de conocer la verdad nos hizo invitarlo a entrar.
"¿Qué sabés, Daniel?" apuró Emma, notándose que necesitaba la info rápido.
Daniel se tomó un segundo para respirar profundo antes de largar. "Laburaba en ese proyecto. Pero me rajaron antes de que se pusiera turbio. Lo que les puedo decir es que alguien con mucha cancha está metido, alguien con poder suficiente para borrarles la memoria a todos ustedes."
La confusión en la habitación fue a mil con esa revelación. Todos buscaban en Daniel algo que iluminara un poco el laberinto oscuro de sus recuerdos.
"¿Pa' qué haría alguien semejante cosa?" preguntó Sarah, entre asustada y sorprendida.
Daniel asintió, como con un poco de pesar en la mirada. "Hay poder en controlar la memoria. No sé quién podría manejar esa jodida maquinaria, pero claramente tenía un interés personal con cada uno de ustedes."
El silencio que siguió a sus palabras fue como un muro pesado, todos rumiando lo que eso podía significar. El que manejaba sus memorias era una figura oscura y misteriosa que siempre parecía estar un paso adelante.
"¿Qué podemos hacer para zafar de esto?" soltó Alejandro, decidido.
Daniel pensó un segundo antes de contestar. "Hay data escondida en la mansión, data que puede abrir los ojos. Pero acceder a esos lugares está fuerte en la seguridad."
La determinación brillaba en las miradas de todos mientras armábamos un plan para encontrar esa data. Cada uno de nosotros estaba en piloto automático para descubrir la verdad que nos habían negado.
En medio de la charla, un ruido lejano nos paró en seco. Sabíamos que cada sonido era una señal de que estábamos más cerca de la verdad, pero también de peligros escondidos.
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¿Qué onda con este nuevo giro en la historia? ¿Seguimos dándole para adelante o querés algo más?El ruido en la casa resonó, nos dejó a todos alertas, con ganas de destapar los secretos escondidos en todos lados. Camila, Alejandro, Amaya, Emma, Adam, Lucas y Sarah se miraban con ganas de encontrar la posta que tanto buscaban.
"Si hay info guardada, quizás estén las claves en lugares menos obvios", tiró Emma, con una pizca de esperanza.
Sarah asintió con ganas. "Hay áreas restringidas en la casa. Podrían ser la pista que buscamos."
Se repartieron en equipos: Alejandro y Sarah a la biblioteca, Camila y Lucas a las piezas privadas, y Emma, Amaya y Adam al sótano.
La tensión se sentía en el aire mientras cada grupo estaba a full para encontrar los secretos guardados.
En la biblioteca, Alejandro y Sarah escarbaban entre los libros, buscando algo que los lleve a la data.
"Esto es como buscar una aguja en un pajar", soltó Sarah, ya con los nervios a flor de piel.
Alejandro asintió, sin achicarse. "Hay que chequear todo. Cada cosa cuenta."
En las habitaciones privadas, Camila y Lucas revisaban cada rincón en busca de pistas.
"Esto es un quilombo de secretos", dijo Camila, frustrada.
Lucas señaló una pintura. "Capaz acá hay algo."
En el sótano, Emma, Amaya y Adam revolvían cajas y estanterías viejas en busca de data.
"Esto está más complicado de lo que pensaba", soltó Emma, ya cansada.
Amaya se topó con un cofre viejo. "Creo que esto es lo que buscabamos."
La casa se llenaba de susurros de esperanza y desilusión mientras cada grupo buscaba. El tiempo pasaba y, a medida que seguían, la verdad se escurría entre los dedos, tapada en un mar de misterio.El sol se estaba yendo y la mansión seguía envuelta en misterio. Después de rastrear por horas, Camila, Alejandro, Amaya, Emma, Adam, Lucas y Sarah se juntaron en la sala, cada uno con la esperanza de haber dado con algo clave.
"¿Algo nuevo?" tiró Amaya, re cansada de la búsqueda sin resultados.
"Hallamos algunas pistas, pero nada definitivo", dijo Sarah, con un aire de desilusión.
Lucas, decidido, tomó la posta. "Hay algo en lo que todos dimos, pero falta unir los cabos."
"Capaz si compartimos lo que encontramos, armamos el rompecabezas", sugirió Emma, ilusionada.
Uno por uno, cada uno contó lo que había descubierto. Desde papeles medio borrados hasta datos ocultos, cada hallazgo sumaba un cacho al misterio.
"Esto es más grande de lo que pensé", reflexionó Alejandro, preocupado.
Amaya asintió. "Hay un enredo de secretos que nos ata. Pero nos falta la clave para resolverlo."
En medio del misterio, Adam soltó algo con pesar. "Tengo que contarles algo."
El silencio se hizo, todos miraron a Adam, re intrigados.
"Fui parte del proyecto", largó, con cara de arrepentido. "Trabajé en eso antes de conocer a Emma. Me retiré cuando vi que la cosa se estaba poniendo peligrosa."
La revelación de Adam pegó fuerte, todos quedaron en shock.
"¿Por qué no nos dijiste antes?" preguntó Camila, re sorprendida y decepcionada.
Adam se bajó, arrepentido. "Quería protegerlos. Pero veo que les complicó más estar en la oscuridad."
La emoción estaba al mango, cada secreto que se abría llevaba a un nuevo laberinto.
"Estamos todos metidos en este proyecto", soltó Lucas, re concentrado. "Pero alguien más sabe la posta detrás de todo esto."
De repente, un papel se deslizó bajo la puerta, rompiendo la charla y dejando a todos con la intriga al palo.
---El papel que apareció en la puerta llamó la atención de todos. Camila, curiosa, fue a ver qué decía el mensaje, escrito con una letra delicada pero temblorosa.
"Esto es para todos nosotros", comentó Camila, leyendo en voz alta.
"¿Y qué dice?" preguntó Amaya, ansiosa por saber.
"Es una invitación a reunirnos en otro lugar, lejos de la mansión", contó Camila. "Alguien quiere que vayamos para contar la posta de todo este lío."
La idea flotó en la habitación, intrigando a todos pero también sembrando un poco de desconfianza.
"¿Será buena idea ir?" planteó Emma, entre esperanzada y desconfiada.
"Podría ser una trampa", tiró Adam, reacio por su experiencia previa.
Lucas, que normalmente era más callado, opinó. "Puede que sea nuestra chance de entender qué onda con nuestros recuerdos perdidos."
Después de discutirlo, decidieron arriesgarse y seguir la pista. Se prepararon para el encuentro, con nervios pero decididos a enfrentar lo que sea que les esperara.
Llegaron a una mansión abandonada en las afueras, con un aire de misterio y abandono. Al entrar, una puerta entreabierta los invitaba a seguir.
"Esto parece una peli de suspenso", comentó Sarah, inquieta.
Avanzaron con cuidado por los pasillos polvorientos, siguiendo la pista hacia una habitación donde la oscuridad guardaba más secretos. En el centro, una figura se recortaba en la penumbra.
"¡Hola!" dijo una voz conocida pero algo distorsionada.
Las luces se encendieron, mostrando a alguien que no esperaban ver, alguien que, según sus recuerdos, no debería estar allí.
"¡Vos sos!" exclamó Amaya, incrédula.
La figura sonrió, pero había algo más en su mirada, algo que no podían descifrar. "Tenemos mucho de qué hablar."
El ambiente estaba tenso mientras intentaban entender qué pasaba. La verdad parecía cerca, pero aún envuelta en misterio.
---¡La tensión estaba por las nubes con esa revelación! La sala estaba llena de incertidumbre y expectativas. Todos querían respuestas y el Dr. Bennett parecía ser el tipo indicado para darlas.
"¿Y vos quién sos?" soltó Alejandro, ansioso por desenmascarar al tipo.
El Dr. Bennett se adelantó, con una sonrisa y unos rasgos que encendieron una bomba en el grupo.
"¡No me digas que sos el Dr. Bennett!" explotó Amaya, reconociendo al científico del proyecto.
El tipo confirmó con la cabeza. "Sí, soy yo. Y vengo a soltar la posta."
El grupo se agrupó, todos queriendo saber qué onda con los enigmas que habían estado rondando.
"El proyecto tenía como objetivo meterse con sus memorias y su identidad", arrancó el Dr. Bennett. "Pero algo se fue al tacho."
Los ojos del grupo se abrieron como platos, pegados a cada palabra del científico.
"Hubo un quilombo en un experimento, una explosión que voló sus memorias de forma inesperada", siguió el Dr. Bennett. "Y para proteger sus cabecitas, se hicieron movidas extremas para proteger sus identidades."
"¿Movidas extremas?" repitió Adam, algo confundido pero cayendo en la cuenta.
El Dr. Bennett asintió en serio. "Se hicieron maniobras para cambiar ciertos recuerdos, pa' protegerlos y mantenerlos enteros."
El grupo estaba en shock, asimilando lo que habían perdido y lo que les habían escondido.
"Pero, ¿por qué tanto secretismo?" preguntó Lucas, re mil desconcertado.
"Porque había giles que querían meter mano en sus cabezas para sacarles información", explicó el Dr. Bennett. "Había gente de afuera queriendo manipularlos, y fuerte."
Después de esa bomba, el grupo quedó mudo, tratando de entender semejante kilombo.
"¿Hay forma de que recuperemos lo que perdimos?" preguntó Emma, temblando de emoción.
El Dr. Bennett miró al grupo con onda, aunque un poco pesaroso. "No hay garantías. Podrían rescatar pedazos, pero la memoria es frágil y la manipularon banda."
"¿Y si no queremos meter la nariz en eso?" propuso Adam, pensando en seguir de largo sin revolver el avispero.
"Es su llamado", remarcó el Dr. Bennett, entendiendo la parada. "Pueden elegir seguir adelante sin revolver el pasado o tirarse al pozo para ver qué aparece."
El grupo quedó flotando en una nube de incertidumbre, pesando la decisión más grande de sus vidas.
"Esto es heavy", soltó Camila, re temblorosa por la decisión que tenían que tomar.
"Capaz necesitemos tiempo para pensar", sugirió Emma, tratando de poner paños fríos.
Todos estuvieron de acuerdo en tirar un rato para meditar y luego volverse a juntar. Cada uno desapareció para rumiar sus ideas sobre el asunto.
Cuando volvieron, cada uno tiró su decisión: algunos querían recuperar lo que habían perdido, mientras que otros prefirieron seguir con lo que tenían.
El Dr. Bennett respetó las decisiones, mandándoles buena onda con lo que sea que elijan. Y así, cada uno se preparó para lo que venía, sabiendo que su elección iba a marcar su futuro de una manera re picante.