LAUREN POV
Aún no puedo creer que esto me esté pasando en un abrir y cerrar de ojos. Ahora me encuentro con el hombre quizás más sexy que mis ojos han podido ver. No entiendo. Apuesto que este sujeto podría tener a la mujer que quisiera chupándosela en su cama y me elige a mi y hasta afirma que soy su gatita. No me desagrada, pero me dolería que me rompa el corazón. Se que quiero tener un sexo salvaje con el, pero al menos quiero que dure más de la cuenta.
—¿Qué piensas?— me pregunta. Estoy muy nerviosa para no aceptarlo.
—En nada— miento, pero al instante siento que me toma de la mano y se la coloca en su pecho.
—Respira y deja salir ese aire, créeme que todo va a salir bien— asiento como una niña tímida. Bueno, tímida por el momento, pero ya veremos después.
—Trataré— le digo con el corazón en la mano. Él me mira con ojos de deseo, pero también noto mucha seguridad en ellos.
—Solo te dire una cosa: mientras estes conmigo, nadie te va a poner un dedo encima y mucho menos te van a faltar el respeto delante de mi. Haré que respeten tu lugar, ¿entendido?— me dio un beso en el cuello que me estremeció mi cuerpo. Yo solo me quedé estática con ganas de enroscar mis piernas en su torso.
Y ahí estaba la palabra que quería escuchar: protección. Ahora si que no me importaba si este hombre después me rompía el corazón. Estábamos en el coche, me tomó de mi cintura y me coloco encima de sus piernas. Con su manos habilidosas deslizó hasta llegar cerca de mi pierna, no hice nada para detenerlo, más bien con mis manos froté su m*****o que empezaba a ponerse duro.
—Después no me vas a aguantar— me dijo con el aliento abanicando mi rostro.
—¿Quién lo dice?— lo provoco y él me toma del trasero haciendo que la bocina del coche suene.
No pasaron muchos segundos cuando alguien salió.
Era una mujer muy hermosa, pero no la podía ver muy bien.
—Hijo, que bueno que ya has venido, por favor pasa que te estaba esperando— dijo la señora. Yo enterré mi cara en su cuello de la pena, espero no nos haya visto.
—Tranquila que los vidrios son polarizados y no nos ha visto— eso fue un alivio definitivamente.— pero es hora de entrar, deben de estar impacientes.
*
Con los nervios de punta entramos y lo primero que nos recibió fue una niña hermosa. Se le lanzo a los brazos a Mikel y este la llevo a su pecho.
—Hermanito bello— le sonrió.— siempre estás muy guapo.
Esta princesa era muy tierna.
—Parece que a alguien le hice mucha falta— le dijo dándole un beso en la mejilla. Ella rápido me miró a mi. Le dediqué una sonrisa y la saludé.
—Hola pequeñita— le di la mano y ella me inspeccionó.
—Eres la novia de mi hermano— grito toda emocionada.— seguro eres la chica de quien pasa hablando todo el tiempo y que dice que es muy hermosa y…— Mikel le tapó la boca.
—Mí amor, creo que ya ha sido suficiente por hoy, ¿no crees?— Mikel me sonríe, pero ya ha captado mi atención lo que dijo esta niña.— no le hagas caso— dijo con una sonrisa nerviosa.
—Como que estamos perdiendo los buenos valores— dijo un hombre carraspeando. Era un hombre muy elegante y por supuesto que muy guapo aún con sus años encima.
—Eso es cierto— dijo la señora que nos había cachado en el coche.
—Lo siento— Mikel se disculpó poniendo en el suelo a la pequeña— ella es Lauren Ashbourne, Lauren ella es mi madre Keyla Ricci y este es mi padre Armando Ricci— me los presento y una vez más la niña se adelantó diciendo:
—Ella es la novia de mi hermano, mamá, papá— me puse tan roja como un tomate de la vergüenza.
—Es más hermosa en persona— dijo Keyla. Yo miré a Mikel que parecía un poco furioso.— mi hijo ya me ha comentado de ti y muchas cosas buenas— Mikel puso los ojos en blanco y yo me contuve de reírme.
—Gracias— fue lo único que dije.
La niña me tomó el brazo y alegre me dijo.
—Yo soy Fiorella, la consentida,— se puso a reír.
—¿De verdad?— le pregunté— bueno entonces ahora también serás mi consentida.— le di un beso en la mejilla. Esta niña era un amor.
—Bueno, déjame presentarte a los demás— dijo cuando otros hombres apareciendo— él es Ricardo, Daniel, Tommy.
—Mucho gusto— le dije saludando uno a uno.
—Bueno, entonces vamos a tomar asiento en la mesa porque la comida está por servirse— interrumpió Keyla muy sonriente.
—Me parece bien, mamá, pero antes quiero enseñarle nuestra mansión a Lauren— dijo Mikel tomándome de la mano.
—Está bien, pero por favor no tarden que después la comida se enfría.— Mikel asintió. ¿y ahora que me podría pasar con este hombre?
—Si mamá, no te preocupes, que no vamos a dilatar, ¿cierto?— me preguntó y yo solo asentí en modo automático. Todos se fueron dejándonos solos.
—¿Qué pasa señor Ricci?— le pregunté levantándole una ceja.— ¿Quiere hacer cosas indebidas en su propia mansión?— le sonreí provocándolo. Lo conozco más de lo que él cree y por eso lo molesto de esta forma.
Me toma de la cintura cerciorándose que nadie nos está viendo y me da un apretón a las nalgas.
—Parece que estás disfrutando de mi familia, aunque desde ya te digo que no son normales— bromeó.
—Yo los vi totalmente normales, más bien me cayeron bien todos. Más tu hermanita. No sabía que tenía un admirador secreto— me burlé de él. Al instante rodó los ojos en blanco.— ups, pero parece que también se te prohíbe poner los ojos así. Podría pasar cualquier cosa.
De lo que estaba totalmente segura era de una cosa: Con Mikel, vendrían demasiadas cosas excitantes. Estaba dispuesta a llegar a las últimas instancias con tocar el placer absoluto con él.