LAUREN POV Desde que salimos del club, Mikel tenía ese tic en la pierna y los dedos no paraban quietos en el volante. El silencio se sentía denso. —¿Mi amor? —le puse la mano en el brazo, suave. —¿Mmm? —respondió sin mirarme. —¿Todo bien? Estás callado. Él soltó una risita seca, pero los ojos seguían fijos al frente. —Estoy tratando de no explotar... —murmuró. —¿Explotar por qué? ¿Qué pasa? —Lo que hiciste con esa tipa en la pared... Rayos. Estuve a punto de cogerte ahí mismo, delante de todos. Pero no. Aguanté. Y ahora te llevo a casa porque no aguanto ni un segundo más. —Me miró de reojo con una sonrisa que era puro fuego. Mi corazón se aceleró. Desde que estoy con él, es como si descubriera partes de mí que ni sabía que existían. Nunca había hecho nada en un auto, pero... ¿por

