LAUREN POV Mikel me tomó la mano y puso una cajita justo en mi palma. Me congelé. Literalmente, el corazón se me fue a los pies. Quería gritar, llorar, y arrancarle la ropa todo al mismo tiempo. Me temblaban los dedos cuando abrí la caja. —Este anillo no lo elegí por casualidad —dijo, mirándome —. Los dos corazones son el mío y el alma que te pertenece. Y el rojo… es por el incendio que me provocas cada vez que te veo. Me lo puso en el dedo y luego me abrazó fuerte, levantándome contra su pecho. —Te amo. ¡Te amo tanto, Mikel! Le agarré la cara con las dos manos y lo besé con ganas. Él enterró la cara en mi pelo y aspiró. —Mikel, como se te ponga dura por olerme y me arruinés este momento, te vas a ganar otro castigo, ¿eh? No le veía la cara, pero cuando suspiró con ese gemido raro,

