MIKEL POV En mi mundo, meterte en la casa de alguien con la intención de robarle no solo es una falta de respeto, es una sentencia de muerte. Y peor si el lugar es mío. ¿De verdad ese imbécil pensó que podía entrar a mi sitio, mirarme a la cara, y quitarme lo que es mío como si nada? Está completamente perdido. Estamos todos en la mesa, hablando bajito. Pero ya estoy harto. Golpeo la mesa con el puño y el silencio cae de golpe. —Ya estuvo bueno de aguantar esto. La primera vez nos dormimos, pero no pienso repetirlo. Esta vez, ese cabrón no sale vivo—. Dije entre dientes. —¿Qué pasó, hijo? —pregunta mi padre. —Carlo mandó a sus tipos a irrumpir en mi club. Quería llevarse a Lauren delante de mis narices. —Qué idiotez tan grande... —mi madre suelta el comentario con los brazos cruzados

