Mi jefe está buenísimo

1374 Words
LAUREN POV Abrí la boca del asombro porque no sabía que decir ante eso. Mi jefe me había visto tirar todas las bebidas. Tendría suerte si no me las descuenta de mi sueldo. —Yo... lo siento, señor. —Tranquila. Lo dejaré pasar solo porque eres nueva y entiendo que puede ser un poco estresante el ajetreo del bar. Solo ten mas cuidado. —aconsejó y se fue hacia la habitación donde estaban sus hermanos. Trague grueso y volví donde Romi, quien me dio una mirada de desaprobación cuando vio los vasos rotos. Me sentía con mucha vergüenza, me sentía inútil y fracasada. Tenía que tomar toda mi valentía y hacer un mejor trabajo. Estaba cansada de sentirme torpe. Al menos Mike Ricci no se portó grosero conmigo. Aunque me intriga mucho el por que hablan sobre "castigarte". * MIKEL POV Gatita. Sonreí al recordar a esa chica. Tenía los ojos más hermosos que haya visto. En realidad parecía toda una gatita indefensa. El miedo en su mirada y la confusión me compadecieron, si hubiera sido otra tipa ya la hubiera corrido por torpe. Pero esa chica tenía algo. Volví a la sala donde estaban mis hermanos y los vi riendo. —¿Qué pasa? —me siento a su lado y tomo un vaso de whiskey. —Lo han rechazado —me dice Daniel todavía riendo. —¿De que hablan? —La chica nueva —explica Javier—Ha rechazado a Luis. Si lo hubieras visto como lo dejo cuando ella más bien le dio lecciones y lo puso en su lugar. —No se metan con esa chica —les digo de manera seria. —¿Acaso estás enamorado de ella? —inquiere Tommy. —Claro que no. Pero la he conocido y no quiero que la molesten. —Vaya, vaya. Eres todo un caso, Mikel. La chica está guapa y es entendible que quieras con ella —añade Ricardo—Cuando termines puedes compartirla con nosotros. Me enojo y saco la pistola para apuntarle a Ricardo. No me ha gustado nada lo que ha dicho, por alguna extraña razón la mirada indefensa y miedosa de mi gatita vino a mi mente y pensar en que estos quieren devorarla me molesta mucho. —Ya les he cucho que la dejen en paz. Ni siquiera piensen en que pueden hacerle algo. ¿Les quedó claro? —los amenacé. —Vamos, Miki. Solo estábamos jugando. —No me digas así —espeté. Solo había una persona que podía decirme así, y era nuestra hermanita Fiorella. Quería a mis hermanos pero ellos a veces se pasaban de listos y tenía que demostrarles quien era el mayor y quien mandaba en este lugar. —Y es mi última palabra. —guarde la pistola. Ricardo se quedó callado y se dispuso a seguir tomando. —¡Danna! —gato Tommy—¡Dile a la chica nueva que traiga bebidas! Jamás se tomaban en serio lo que les decía. —¿Qué? —me dice Tommy—Solo quiero que la mires. —¡Danna, trae las bebidas tú misma! —le digo a la chica, la cual asiente y se va rápido de la habitación. * LAUREN POV Han pasado tres semanas desde que entré a trabajar a The Good Life. Los primeros días fueron muy difíciles pero me he ido a acostumbrando poco a poco. Ya me se las rutas de las mesas, la habitaciones privadas y los pasadizos secretos. También me gane la confianza de Romi, quien al inicio fue un poco reacio pero ahora nos hemos vuelto muy cercanos. Me acostumbre a que los hombres me silbaran de manera sensual para llamar mi atención y que me dijeran palabras sexuales. Romi está allí para poder defenderme si algo pasa. He estado más ligera en el trabajo, a diferencia de él inicio cuando iba con miedo y con nervios. Ahora todo es diferente. —La noche esta muy ajetreada —le digo a Romi, poniendo más bebidas en la charola. —Es por las festividades. Es mucho mejor para nosotros, bueno, para los jefes. Asentí y volví a mi trabajo. * MIKEL POV Allí estaba de nuevo mi gatita. Era hermosa y tierna a la vez. Siempre vengo para observarla. Cada vez que la veo me llama mucho más la atención. Quiero cuidarla y que ninguno de estos hombres le falte al respeto. Su cintura pequeña, su culo redondo y bien hecho, sus piernas delgadas y su cabello avellana me han hecho suspirar estos últimos días. —Hola, mi amor. —Danna se acerca a mi de manera seductora. Hemos tenido nuestras noches de sexo pero veo que se cree más que un polvo de una noche. —Te ves muy tenso, déjame hacerte un masaje. —No molestes, Danna. Estoy ocupado. —¿Haciendo que? ¿Por qué no vamos a la habitación y te hago un masaje? Lo necesitas. —No quiero, Danna. Déjame solo. —¡Mikel! No seas así, dame gusto por favor: te echo tanto de menos. La tomé del cuello y la hice ponerse de rodillas ante mi. —Que sea la última vez que me levantas la voz, Danna. Acuérdate que solo eres una empleada más aquí, el hecho de que hayamos tenido sexo unas noches no quiere decir que seas mi mujer. Ubícate y obedece cuando te mando. —¡Suéltame ya! —exclama, la estoy asfixiando. —¡Por favor! —¿Entendiste? —¡Si! La solté y la lance al piso. Me acomode el saco y fijé mi vista en mi gatita. Estaba atendiendo a un tipo que no dejaba de tocarle la cintura por más que ella se quitaba su mano de manera educada. Vamos a enseñarle a respetar al idiota ese. Me dirigí a ellos y le tomé el brazo al hombre, le hice una llave que lo hizo chillar del dolor. —No vuelvas a tocarla —lo amenazo—O vas a perder el brazo la próxima vez. —¡Demonios, Shank, no sabía que estaba contigo, lo siento amigo! —se quejó y lo solté. Mi gatita se quedó sorprendida ante lo que había hecho. —Gracias —me dice con su voz tierna y dulce. Es tan frágil pero a la vez siento que es toda una fiera y me muero de ganas de averiguarlo. —Cuando quieras, gatita. Ella me sonrió y se fue hacia la barra. * LAUREN POV Lo que había hecho el señor Mikel me había dejado sorprendida. Me defendió cuando pensé que era también un patan. Bueno, al parecer después de todo no es tan mala gente. Cuando volví a la barra Romi me sonrió de lado. —¿Has visto eso? —inquiero. —Si. El jefe te ha defendido. —Ya se. Es raro. ¿Así las defiende a todas? —No. Solo a ti. De hecho no te quita la vista de encima. —dice. Miro disimuladamente donde está sentado y en efecto, tiene la mirada puesta en mi y eso hace que me sienta nerviosa. Me siento más presionada porque está viendo todo lo que hago. ¿Qué le pasaba conmigo? Me veía como si fuera su próxima presa, no sabía si eso era bueno o malo. —Ese hombre le ha llamado Shank, ¿qué significa? —Solo es un apodo que le pusieron en las calles. Sabe manejar muy bien el cuchillo. —¿Cómo? ¿Acaso ha hecho algo malo con eso? —No te sabría decir, Lauren. Es mejor que no lo sepas —hizo una mueca como restando importancia—Pero no vayas a decirle ese apodo. No muchos lo saben y al señor Ricci no le gusta. Asentí. Cristine apareció donde nosotros. Mi turno había terminado y el de ella también, era hora de irnos a casa por fin. Estaba cansada y solo quería llegar a dormir. Mi nuca me picaba, lo que significa que Mikel no deja de verme. —¿Sigue viéndome? —pregunté. —Desde que estás en tu horario de trabajo —responde Cristine—Vámonos, gatita. Es hora de irnos. Rodé los ojos. —Fue tu culpa llamarme así. —Y es adorable —se burla.
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