En cuanto comencé a liberar mi aroma el lobo de Félix se tranquilizó y comenzaba a volver a su forma humana. Louisa me pidió que lo llevara a la habitación y que cuidara de él hasta que volvieran con Charlotte.
—¿A dónde la llevaran?— cuestione.
—Al lago. Ahí podrá controlar a su lobo alfa— responde Louisa.
—Esta bien. Espero que logre controlarse— Charly llevó el cuerpo inconsciente de Charlotte sobre su espalada y todos salieron de la casa. Los vi por la ventana y tomaron su forma lobuna para poder llegar mas rápido.
—¡VERÓNICA!— escuche gritar a Félix. Su lobo también había despertado y necesitaba su madre para que le ayudara a comprender lo que era.
Subí al segundo piso —¿A quién buscas con tanta desesperación?
El me miro horrorizado, había olvidado que había cedido la mitad a Helmut y que mis ojos habían cambiado de color —¿Tú también eres como ellos?
—Si— confirme. De nada servía seguir ocultándole lo que era y que el era mi mate.
Lo vi correr hacia las escaleras y luego salir de la casa. Comenzó a correr al bosque, mi mate me temía y me sentí devastado. Salí corriendo detrás de él.
(...)
—¡FÉLIX!— grité al perderlo de vista. Su aroma volvió a mí y pude saber a dónde se dirigía. Comencé a correr más rápido para poder alcanzarlo.
El amanecer comenzaba y yo logre alcanzarlo, comencé a liberar mi aroma y me acerque a él —Félix— le tome los hombros.
—Suéltame— susurró mientras miraba al suelo. —¡QUE NO ME TOQUES!— volteo a verme con sus ojos inundados en lágrimas.
—Pero Félix—. Me sentía devastado. Mi mate estaba llorando frente a mi y eso me rompía el corazón.
—No me oyes— se suelta de mi —No quiero ser un monstruo— se tocó la cabeza y se dejo caer al selo.
—No eres un monstruo— me arrodillé y lo abracé —Jamás pienses eso— No permitiría que pensara cosas horribles.
—¿No lo soy?, entonces explícame lo que soy.
—Eres el ser más perfecto que puede existir— le di una sonrisa.
—No me vengas con rodeos ahora. No me digas cosas estúpidas como esa. No me colmes de elogios como si fuera normal ser un maldito lobo.
—Para mí si lo es— comencé a liberar mi aroma —Cuando te vi por primera vez supe lo que eras, e incluso cuando quise alejarme de ti, tú aroma a manzanilla hacía imposible que me alejara un centímetro— se giró —Cuando descubrí que era imposible alejarme de ti, procure cuidar de ti y a donde fuera que ibas, yo te seguía para decirle a los demás que tú eras mío.
Estaba dispuesto a contarle que era mi mate, pero ¿Cómo lo haría?
—¿Tuyo?, ¿Por qué seria tuyo?— esa no fue la mejor forma de decirlo.
Regresamos a la casa y luego lo llevé a la panadería de los padres de Karla para que desayunáramos. Cuando llegamos, ambos bajamos del auto y lo escolte hasta llegar a la panadería, entramos y lo lleve a sentar al lugar que siempre ocupaba y fui a decirle a Karla que me trajera dos órdenes de lo mismo de siempre —¿Y bien?, ¿Qué te parece este lugar?— cuestione cuando regrese con él.
—Pues a simple vista no está mal— respondió algo decaído.
—Espera, que el pan aquí es el mejor— sonreí e intente animarlo.
—Como sea, ¿A qué hora traerán el pan?, muero de hambre— exclama mientras se cruza de brazos.
—Aquí tienes, lo mismo de siempre— Karla llevó la orden que le había pedido —Si se te ofrece otra cosa solo dilo y lo traeré.
—Karla— la llamé antes de que se fuera —¿Puedes preparar un streuselkuchen para Félix?— él tenía que probarlo.
—Si, claro— añade antes de irse.
—Ahora me dirás ¿A qué te referías cuando me dijiste que era tuyo?.
Escupí lo que tenía en la boca y le di n enorme trago a mi leche —¿Qué?— lo mire.
—En la mañana tú me dijiste que era tuyo ¿Qué quisiste decir con eso?— me mira serio.
—Ah, era eso. Pues veras. Los licántropos tenemos solo una pareja para toda la vida y esta recibe el nombre de mate. Los licántropos nos vemos en la necesidad de encontrar a nuestro mate porque es como un impulso que, involuntariamente tenemos— comencé a explicar.
—Ya veo, y ¿Qué tiene que ver lo que te pregunte con esto que me acabas de decir?
—A lo que me refiero es que tú eres mi mate— solté de golpe. Tenia que decírselo lo antes posible y este fue mi mejor momento. Ahora ya no tenía que ocultárselo más y eso era lo mejor de todo.
—¿Tu mate?
—Bueno, es solo que quería contártelo.
Creo que no se lo tomo muy bien ya que después de eso no pronuncio palabra hasta que nos retiramos. Pague y regresamos a la casa de Louisa.
Al llegar a la casa el fue a empacar sus cosas y luego se fue con su mejor amiga a hospedarse a uno de los hoteles de la ciudad.
Cuando atardeció Louisa y su hija regresaron y al parecer Charlotte había tomado bien la noticia de ser un lobo.
—¿Dónde esta Félix?— pregunta Verónica.
—Respecto a eso. Él dijo que iba a ir a hospedarse a un hotel con su amiga Serafina.
—¿Por qué no lo detuviste?
—Si lo hice, pero el no quiso escucharme.
—Dime ¿Dónde está?, iré por él en este instante.
Le di la ubicación y dejé que ellos se fueran. No quería hacer sentir más mal a Félix así que simplemente me quede en la casa y espere a que volvieran.
Cuando volvieron ya había anochecido, pero Félix no venia con ellos. Verónica no se veía contenta y cuando entro a la casa su aroma a Fresas agrias invadió todo el lugar.
(...)
Después de una semana, un total de cuatro lobos blancos vinieron a la casa de Louisa y exigían que les entregaran a Félix. Alrededor de las doce del mediodía, se escucho el timbre de la puerta, todos nos encontrábamos desayunando en el comedor. Charlotte se levanto y fue a abrir.
En cuanto nos percatamos de que eran lobos blancos, Louisa se levanto a ver que sucedía, tal vez eran rechazados y venían a pedir asilo en su manada de rechazados.
—¿Qué sucede?— pregunto en cuanto llegó a la puerta.
—Queremos hablar con la líder de esta manada.
—Soy yo, ¿Qué ocurre?
—No podemos decirlo aquí, ¿Podemos pasar?
Louisa les accedió el paso y al entrar pude ver que los cuatro lobos eran alfas. ¿Qué querían?, siendo alfas no podían ser rechazados en su manada y a juzgar por lo imponente que se veía la chica que le daba un aire a Félix, ella parecía formar parte de una familia noble como la chica que la escoltaba y los dos hombres, ellos, bueno parecían ser unos guerreros fuertes.
—Tomen asiento— Louisa llegó hasta el sofá y se sentó en el más pequeño, la mujer más imponente se sentó y los otros tres tomaron posición en diferentes puntos de la casa. Luego Verónica y Charly fueron a sentarse en uno de los sillones desocupados y yo y Charlotte solo escuchamos la charla desde la mesa del comedor. —¿A que han venido?— Louisa se notaba algo molesta.
—Queremos saber algo— la chica comenzó a hablar —En el pasado mi madre parió a un lobo hembra y antes de morir se lo entrego a la hija de la líder de esta manada.
—¿Qué con eso?— interfiere Verónica.
—Queremos saber ¿Dónde se encuentra ahora?, lo queremos de vuelta.
—Ese bebé murió un par de meses después de que naciera. Ya no se encuentra con nosotros.
Sabia perfectamente que se referían a Félix, pero Verónica no iba a entregarles, así como así, a su hijo.
—¿Cómo estoy segura que lo que dice es cierto?— la chica comenzó a intimidar. —Quiero ver el sepulcro de ese bebé para creerle.
—El sepulcro se encuentra en Estados Unidos, murió allá. No hay forma de mostrárselos.
El aroma que me encantaba comenzó a llegar a mi nariz. Félix se encontraba aquí, en el peor momento había llegado, pero no tocaba el timbre, tal vez no estaba seguro de hacerlo. Después de unos segundos lo toco, balla que si tardo en hacerlo.
Louisa se levanto y fue a abrir la puerta.
—No podre creerte hasta no verlo con mis propios ojos— la chica no se resignaba a lo que escuchaba de los labios de Verónica.
—¡YA TE DIJE QUE ESE BEBÉ MURIÓ CUANDO NACIÓ!— la chica había sacado de sus cabales a Verónica y su temperamento alfa se dejó ver.
—¡MIENTES!— la otra chica también estaba sacada de quicio y a leguas se notaba que si no eran detenidas una pelea iba a ser iniciada —¡SABEMOS QUE MI HERMANO SE ENCUENTRA AQUÍ!
Verónica se dio cuenta de la presencia de Félix y dejo de mirar a la chica para poder mirarlo a él —¿Qué haces aquí?— preguntó mientras se acercaba a él.
—Vine a pedirte perdón, sé que la forma en la que te trate aquel día no fue la correcta— se veía arrepentido, pero Verónica no estaba en sus cabales en ese momento.
—¿No te lo dije la última vez?, yo ya no soy tu madre— lo tomó del brazo y comenzó a caminar con él hasta la puerta —Ya no quiero saber más de ti. Para mi tu ya no eres mi hijo y ¿sabes qué?— lo empuja fuera de la casa —es verdad lo que dijiste, nunca fuiste mi hijo. Solo cuide de ti porque esa mujer me lo pidió.
Ese aroma que me gustaba oler comenzaba a cambiar —¡BIEN!— gritó —creí que podíamos seguir como antes, pero ahora me doy cuenta que Irina tenía razón, los lobos de tu manada son repugnantes— dio media vuelta —¡TE ODIO Y NO QUIERO VOLVER A VERTE NUNCA MAS!— comenzó a correr hacia el bosque.
—¡FÉLIX!— su amiga gritó mientras lo veía adentrarse al bosque.
Me levante de la mesa y camine rápidamente hacia la puerta para poder detenerlo, pero el detenido fui yo. Louisa me tomó del brazo e impidió que saliera de la casa —Déjalo ir.
—Pero...— intente hablar, pero no me dejo hacerlo.
—Dije: déjalo ir. Su lobo lo guiara a un lugar seguro— me suelta y mira hacia donde se encontraban los chicos, mismos que comenzaban a irradiar amenaza —Tenemos asuntos mas importantes ahora.
—Si— susurré y me resigné.
—Chica— Louisa llamó a Serafina, misma que volteo a verla —Sabes lo que ocurre aquí ¿Cierto?— ella afirma —Entonces no te quedes ahí parada y pasa de una vez— Serafina entró y luego Louisa cerró la puerta. Dio la vuelta y comenzó a caminar al mismo tiempo que comenzó a liberar su aroma. —Siéntense, esta conversación no ha acabado— fue a tomar su lugar y espero a que los demás se sentaran. —¿A que han venido realmente?— después de que todos se sentaran Louisa comenzó a hablar.
—¿El chico que acaba de salir por la puerta era mi hermano?
—Así es.
—¿Por qué ella lo trato así?— la chica miró molesta a Verónica.
—Obtendrás respuestas hasta que me digas ¿Qué es lo que quieres con ese omega?
—Mi padre me dijo que lo buscara y lo ocultara de la anciana.
—¿Por qué?— cuestiono.
—Ella quiere sacrificarlo por el bien de la manada. Ella dijo que esa sería la mejor forma para terminar con la maldición que consume a la manada.
—¿Cuál es esa maldición?— vuelvo a preguntar mientras me acerco a donde se encontraban.
—Las mujeres se volvieron estériles. Nadie puede concebir hijos y la que lo hace su bebé muere en su vientre— la chica se veía preocupada.
—Pero nosotros no creemos esa mierda que dice. Es por eso que queremos encontrarlo para ocultarlo de ella y del consejo que esta tras él— añade la otra chica.
—¿Podrían ayudarnos a protegerlo?
—Primero tengo que saber ¿Cómo es que supiste que mi hija había cuidado a ese bebé?—. Cuestiona Louisa.
—Mi padre me lo contó.
—Y ¿Cómo encontraste este lugar?
—Los rumores entre los rechazados de la manada me condujeron hasta aquí. Ellos decían que había una mujer que acogía a los rechazados en el suroeste del país. Ellos intentaron venir aquí, pero la anciana se los prohibió.
—Ya veo, ya veo. Te ayudaremos a proteger a Félix— Louisa se puso de pie y camino hasta la puerta. —Pero no te lo llevaras lejos, si quieres protegerlo será a mi manera ¿Entendiste?
—Si— la chica susurro y, de igual forma, se puso de pie y comenzó a caminar hasta llegar a donde Louisa esperaba.
—Enamorado— me miro —Guíanos hasta Félix—. Asentí y salí de la casa —Serafina— la llamó y ella la miró —Tienes que venir con nosotros, eres la única persona que lograra hacerlo regresar.
Comencé a guiarlos, podía oler que ruta había tomado. Entonces solo seguí ese exquisito aroma a manzanilla. Mismo que me condujo hasta una pequeña cabaña en medio del bosque.
—Él se encuentra dentro de la casa—. Dije cuando llegamos.
—¿Creen que haya alguien aparte de él?— pregunta su hermana.
—Yo no lo creo, pero hay que esperar y rectificar que no haya nadie— añadí.
Esperamos por algunos minutos, todos ocultamos nuestra presencia para que no supieran que nos encontrábamos ahí. Luego de varios minutos, un hombre alto llegó a la cabaña. Era un lobo blanco. Entró y un par de minutos después, volvió a salir con algo en las manos. Encendió una fogata y luego vi a Félix salir detrás de él.
Me aliviaba saber que se encontraba sano y que nada malo le había pasado.
—Bien— habla la hermana de Félix —Sabemos que mi hermano se encuentra con un lobo expulsado de mi manada. Hay que idear un plan para recuperarlo sin que salga lastimado.
—Solo hay que dialogar y ya— añade Serafina —Estoy segura que ese hombre no es una persona mala.
—Pero fue expulsado de la manada— exclama la otra chica.
—No es mala idea, además nosotros somos más— interviene Louisa.
—Entonces haremos esto, liberaremos nuestro aroma y cuando ellos nos detecten saldremos y le demostraremos que no le haremos daño— la hermana de Félix comenzó a idear su plan.
—Tch— la otra chica se quejó —¿Por qué tenemos que hacerle caso a una humana?, si el fue expulsado de la manada fue por algo ¿No?
—No comiences Brigitta— su líder se miraba molesta —Ahora haremos lo que yo digo y yo digo que hablaremos con él—. La otra chica no tuvo mas remedio que acaparar las ordenes de su líder.
Liberamos nuestro olor y el chico reacciono ante ello. Se puso de pie y fue a proteger a Félix y al igual que nosotros comenzó a liberar su aroma. El aroma de un alfa poderoso.
—¡MUESTENSE!— gritó y todos salimos de nuestro escondite.