—¿Le ha visto alguien?— pregunto cuando estoy en el coche de Cara. Como Demian había decidido abandonarme, tuve que rogarle a Cara que me llevara a casa cuando acabara la fiesta. Son cerca de las dos de la madrugada, y ya siento que el cansancio va minando mi determinación. —¿De qué estás hablando?— Cara bosteza. Ya no lleva el sombrero de bruja. Eso es porque la punta del sombrero seguía chocando contra la parte superior del coche y se puso muy molesto. Así que lo tiró al asiento trasero del coche. —Demian ¿Alguien lo vio cuando se fue con esas chicas?— Digo, preocupado. Después de que alguien lo viera y supiera quién era... Estará en todas las noticias por la mañana. —No lo creo—, responde mi mejor amigo al cabo de un rato. —Creo que todos estaban demasiado borrachos para darse cuen

