Necesito un poco de aire fresco, salgo al balcón del primer piso y aprieto las manos contra la barandilla. Respiro varias veces para calmarme. No funciona. Creo que llevo tanto tiempo intentando utilizar esa táctica que mi cerebro decide que necesito una nueva. Mis ojos pasan de mis manos a la escena que tengo delante. El cielo nocturno es una explosión de estrellas. Ilumina la noche y también un poco mi ánimo. El aire está quieto y pesado, y las nubes intentan tapar las estrellas, pero aun así consiguen brillar. Ahora por fin estoy solo, a solas, con mis propios pensamientos. Quiero sumergirme en ellos, recordar lo que acaba de ocurrir y cómo me siento al respecto. Pero cuando lo intento, solo siento y no veo nada. Tal vez sea porque estoy harta. Estoy harta. Estoy cansada de pregunta

