—Considéralo un trabajo bien hecho—, digo, forzando una sonrisa. —Deberíamos celebrarlo—. Demian dice. —Con películas y aperitivos. —¿Ahora?— Le miro. —Esta noche.—Sonríe. —De todas formas no tenemos nada que hacer. —Vale. Pero no tenemos aperitivos—. Miro los armarios. Desde que nos mudamos, ninguno de nosotros ha tenido tiempo de hacer la compra. Lo único que tenemos ahora mismo es un cartón medio vacío de zumo de naranja, un huevo, harina y una pizca de canela. Eso es patético. Eso es un poco patético. —Hay un Walmart no muy lejos de aquí. Podemos conseguir todo lo que necesitamos allí—. Sonríe. —Me pido elegir la película. —¡Maldita sea!— Chasqueo los dedos. —Ahora tengo que ver episodios seguidos de Mujeres Desesperadas. Esta no va a ser una buena noche para mí. —En realidad..

