Estoy dentro del agua, escucho la arena revolverse bajo el mar. Es un sonido rítmico y tranquilo, casi angelical. Flotar a la deriva sin nada de qué preocuparse o de qué temer es relajante, solo hay que dejarse llevar y esperar. No es la primera vez que sueño esto y seguramente tampoco será la última, no sé qué significa ni a dónde me dirige. Mi cerebro está tan maltrecho por las drogas, que ya no confío en él. A veces pienso que así es como se ve la muerte, eso me agrada porque significa que la pasaré mejor allá de lo que lo paso aquí. El agua es templada, suave, cosquillea suavemente y me hace sentir bien. Como si fuera especial. Solo en mi sueño me doy cuenta de lo sola que estoy, lo suicidas que son mis actos y lo deplorable de mi situación, pero al despertar todo cambia y el sueño

