Darien. Una nueva mañana, nuevas oportunidades de descubrir más cosas. Para terminar mi vestimenta, tomé el saco sobre las sabanas grises. El timbre cesante de mi celular no perturbó mi momento, ignoré de quien se trataba. Dos golpes en la puerta se hicieron presente y al saber que se trataba de Soja le dejé pasar. —¿Lo dejaste en casa? —pregunté mientras arreglé mi saco. —Sí, mi señor. Lo vi entrar a casa —respondió. —¿Alguien te vio? —No me bajé del auto. La noche anterior, después del club e invitar a mi sobrino por una copa, terminamos en un bar nocturno. Pretendí enterarme de muchas cosas por su parte, pero resultó ser un niño capaz de embriagarse con tres copas. No lo quise, empero no pude hacer nada más que preguntarle cosas hasta que no pudo más y Soja lo llevó a casa. Ella

