Darien. Llegué a pensar que tocar el tema de la lúgubre noche del incendio resultaría triste para mi abuela, no solo perdió a su esposo, si no a su hijo y nuera a quien amó como una hija. Mi madre era la mujer encantadora que parecía perfecta, para mí, lo era. Pregunté si recordaba la causa del inolvidable incendio. —No lo sé con seguridad, cuando el fuego abrazador apareció yo estaba en la cocina, terminando la cena —respondió ella. —Me informaron que solo ustedes cuatro estaban en la casa, ¿qué pasó con el personal de servicio? Cuando yo salí todos estaban ahí. —Tu padre les dio el día libre. Había una visita esa noche y al parecer era especial. —¿De quién se trataba? —No lo sé, Sophie y yo no estábamos enteradas de quien se trataba. —Clavó su bastón en el césped antes de agr

