Después de separarme de él le sonrio al igual que él lo hace. Una hora después… —Es hora de irnos—él toma mi bolso y después toma mi mano y me ayuda a reincorporarme. De mi parte sigo sus pasos aunque de pronto mi mirada topa con la de Maximiliano quien en su descaro está coqueteando con una chica, me sorprendo un poco de eso después solo sigo mi camino con Sebastián. Ambos salimos de ese restaurante, pero en cuanto veo como Sebastián se detiene también lo hago, observo como él observa a un señor el cual parece vender flores. —Buenas noches joven ¿Qué le parece comprarme un ramo de flores para su hermosa novia? —mientras ese señor habla mantengo mi mano entrelazada de la de Sebastián. —No, no me parece—dice de pronto. — ¿Cómo? —ese señor al igual cuestiona un poco sorprendido. —Sí

