Al día siguiente... Esta vez me dispongo a desayunar en casa, esa decisión fue tomada porque me di cuenta de que mi padre no estaba en el comedor. —Roma—la llamo mientras tomo asiento. —Si Beck—ella aparece rápidamente. —Quiero desayunar —le doy mi bolso. —Enseguida le traigo el desayuno. Espero un poco hasta que Roma aparece con mi desayuno el cual se ve delicioso. —Aquí tiene su desayuno es omelette con queso fresco y champiñones. —Muy bien—sigo observando ese desayuno. En cuanto pruebo un bocado me doy cuenta nuevamente que no me equivoque. Más tarde... Voy de camino hacia mi coche, estoy por entrar sin embargo la voz de Adel me detiene. —Señorita. Me doy la vuelta. —Si Adel ¿Qué pasa?—detengo mis pasos. —Ah si, mire lo que pasa es que le quería pedir un favor—suena apena

