Damian sabía que la virginidad no era un impedimento, sino una motivación para muchos hombres, pero, no sabía con exactitud por qué y para qué Brenda se estaba “guardando”, pero, no quería ser quien diera por sentado algo espiritual, lo cual de alguna forma podrían describirlos como triste para él. —¿Damian? —Bueno… sé que eres virgen. —Ajá. —Y pensé que tenías una razón religiosa o muy personal y no quiero ser un gilipollas, la verdad. —Solo… nunca me había dado la oportunidad o la persona. —¿Darte la oportunidad de qué? —De tener sexo. —Brenda, en donde vives no hay hombres. —Bueno, sé decir que no Damian —La joven jala una de las cobijas y se cubre con ella porque Damian está mirándole las tetas y eso no es exactamente donde quiere su atención. Damian mira a la hermo

