Damian estaba de mal humor. Brenda no se había comunicado, tenía un montón de trabajo que hacer en el extranjero y encima tenía a su hermano jugando a la casita con su vida y su tiempo. Le comprometió a ir a cenar con sus sobrinos, y la verdad, el amor por esos tres era lo único por lo que se había dejado manipular. Como si fuese poco, regresó a un apartamento oscuro y vacío. Damian entró a su habitación y revisó su celular, no tenía un mensaje, una llamada, era como si hubiese desaparecido y tampoco tenía ganas de perseguirle. Damian fue a tomar una ducha y Brenda ingresó en el apartamento, fue por la casa y no se escucharon el uno al otro, ella decidió bajar al minisúper del edificio para buscar carne y prepararle algo a su novio. La joven vio unos vegetales y un poco de tocino

