Damian se despertó temprano para hacer si maleta, tomó una ducha, se vistió sin despertar a su novia y fue a preparar café y unas tostadas, fue a la habitación y despertó a Brenda con besos en el cuello. —¿Qué hora es? —Seis de la mañana, tengo que irme en media hora—le da un par de besos sobre los labios y él acaricia el pelo. —Dejé dinero en la mesa para que vayas al ginecólogo y elijas algún método, también para comida y cosas, hay una mujer que se encarga de la limpieza y de tener todo en orden Gelga, lo que necesites, se lo pides, el chofer queda a tu disposición y llamaré todos los días. —Damian… —Si me necesitas llamas no importa la hora ni lo pequeño del problema. ¿Entendido? —Gracias, pero voy a regresar a mi casa. —Acá estás más segura. —Sí, pero yo pago una renta.

