—¿Intentar seguir con tu vida? —pregunta en tono molesto—. ¿Seguir con tu vida, Adara? —Sí, Benedict. Yo voy a seguir con mi vida. —¿Con tu novio? —inquiere con burla. ¿Por qué le interesa tanto lo que deje o deje de hacer con Cameron si él no me ama? Él me dejó muy en claro la noche de nuestra boda lo que desea para mí, lo que siente por mí, y eso es exactamente nada, entonces, si nada siente, ¿qué le importa lo que yo haga o deje de hacer? —Eso no es tu problema, Benedict. Es mi vida y yo hago lo que quiera con ella, así como tú hiciste lo que quisiste con la tuya. —¡Eres mi esposa! —brama con todas sus fuerzas causando que su grito retumbe en toda la sala—. ¡¿Acaso crees que permitiré que andes con ese…?! —guarda silencio, luego maldice entre dientes y sin más, se planta frente a m

