Capitulo 18
—Lo que quise decir es que… Bueno…Si… Es decir
Arrugo en entrecejo procurando entender qué es lo que quiere decir, pero más bien creo que está nervioso o algo parecido. A decir verdad, se me hace un poco tierno verlo así siendo que es un hombre culto y elegante. Aprieto mis labios para no reírme por sus gestos tan chistosos.
—¿Sí? —mantengo la calma esperando que responda.
—Lo que quiero decirte es que no me alejaras de mi hijo, además no estamos haciendo nada malo. ¿Qué tiene de malo que seamos amigos? Le hablas a todo mundo en esta hacienda, pero a mí no me quieres cerca, solo porque soy el dueño de este lugar. No se te hace que es demasiado injusto.
—Bueno es que…Usted impuso esa regla, yo solo vine aquí a criar a un bebe no hacer su amiga y viendo que están armando rumores es mejor…
—Es mejor nada… Y así como yo puse esa regla la rompo hoy mismo. Tú y yo podemos conocernos y ser amigos porque soy el padre de ese bebé que llevas en el vientre, así que exijo estar cerca y es mi última palabra ¿Entendido?
Vaya su firmeza sí que me ha dejado helada, ni siquiera puedo replicar contra su respuesta. De igual forma tratare de comportarme a la altura, como dije no quiero malos entendidos entre nosotros. Un agarre imprevisto de su parte me obliga a caminar de nuevo hacia la mesa en donde me pide que me siente a la vez que toma un tenedor ofreciéndome un pedazo de salchicha. Seria y sentada rectamente, lo miro tomando lentamente ese tenedor.
¿Por qué me hace sentir como si estuviera en la primaria? Tal parece que es mi maestro o algo parecido. Mastico esa salchicha sin dejar de verlo. Él me mira mientras saca su celular el cual desliza hacia mi dirección. En la pantalla veo a mi madre la cual está cocinando, eso me hace sonreír tomando ese teléfono. Sigo mirando y sonriendo para luego apartar la mirada de ese aparato dedicándome a verlo a él quien me mira fijamente con una pequeña sonrisa dibujada en su rostro.
Si hay algo que debo aceptar, aunque me cueste, es que es demasiado guapo y esa sonrisa es muy atractiva tanto como èl mismo.
—Eh ¿Mando a poner cámaras? —trato de no verlo tanto a los ojos.
—Si. Le llame al jefe de seguridad para que instalara cámaras ahora podrás ver a tu madre cada que quieras—comenta con amabilidad.
—Ok ¿Y cómo le hago? —pregunto rascando mi nuca.
—¿Dónde está tu celular? —indaga buscándolo sobre la mesa.
—Está en la caja, decidí no usarlo, debido a lo que paso hace unos días atrás.
—Puedes usarlo con el chip nuevo no te afectara en nada. Te lo prometo.
—Ah okey. ¿Me podría ayudar con eso? Es que no se tanto de tecnología. Eso sería mañana ahora quiero ir a dormir.
—Está bien, me parece perfecto.
Sigo comiendo en silencio a la vez que aprecio ese paisaje nocturno, aunque en varias ocasiones la presencia del señor Gilberto me hace incomodarme eso es porque varias veces me observa como si quisiera saber más cosas de mí. Quizá este planeando algo y yo ni enterada, de solo pensar en ello me aterro tanto que un pedazo de carne se me atora en la garganta provocando que empiece a toser.
Toso tan recio y desesperada que, a causa de eso, él se pone de pie tomando mis hombros preguntando si estoy bien, mi respuesta es estirar mi vestido a la vez que veo como me mira preocupado, luego de eso me toma por atrás inclinándome un poco hacia el suelo, a la vez que me da pequeños golpes en la espalda.
Vaya sí que funciono ese pedazo de carne sale volando hacia no sé dónde, logrando respirar lo miro asombrada en tanto me pregunta si estoy bien a lo que respondí asintiendo en silencio. ¡Ay no! Lo que me faltaba ahogarme ante su presencia. Trago saliva notando un leve dolorcito en la garganta.
—Es mejor que nos vayamos—se quita el saco poniéndolo sobre mi espalda. —Te sentí fría al tacto, debes estar en calor. Vamos —me abraza por los hombros llevándome hacia la hacienda.
Llegamos directo a la cocina ya que quiero beber un poco de agua. Por un momento llegue a pensar que se iría sin embargo sigue parado en el muro principal de la cocina. Claro debe ser que está esperando su saco, dejo de beber agua y me dispongo a quitarme el saco entregándoselo casi de inmediato.
—¿Qué pasa?
—Creí que estaba esperando su saco—muevo mis pupilas
—No para nada. ¿De verdad te sientes bien? Puedo llevarte al médico—comenta con amabilidad.
—No señor así estoy bien gracias—contesto con agradecimiento.
—Por favor deja de llamarme señor—me suplica.
—Perdón, pero no me siento cómoda llamándolo solo por su nombre, cuando este segura lo hare, mientras no, y con permiso—sonrío apenada para luego avanzar hacia mi habitación.
A la mañana siguiente…
Estoy en el comedor con el dueño de esta hacienda, no puedo creer lo paciente que es explicando, lleva más de tres veces explicando como meterme en la aplicación de las cámaras en casa de mi madre y yo sigo sin entender. ¡Dios! ¿Por qué soy tan mala con la tecnología?
De pronto èl pregunta “Ya entendiste” sinceramente me da pena decirle que “No” Por lo que una mentira piadosa sale de mi garganta, esa mentira es corta dado a que ese hombre me pone a prueba diciendo “Anda entra” Lo que me llevo a fruncir el ceño a la vez que mis manos empiezan a temblar. Esto es tan vergonzoso, opto por recordar cada paso todo iba bien sin embargo me equivoco precisamente en la contraseña.
—No te grabaste la contraseña—una sutil sonrisa sale de sus labios. Posteriormente se levanta poniéndose detrás de mí, traspasando la línea de mi hombro, poniendo sus dos manos sobre las mías. Tan tranquilo opta por teclear un número de teléfono al que le pone su nombre luego de eso manda un mensaje con la contraseña de esa app. Estando tan cerca de mi dice “Así ya no olvidaras la contraseña” Causando una oleada de emociones las cuales divagan a toda prisa hacia mi estómago, esto no es normal me digo a mí misma volteando a ver su rostro el que esta tan cerca de mí.