"Extraña Cita De Trabajo"

1253 Words
Capítulo 3 Al día siguiente por la tarde… ¡Qué raro! ¿Quién te cita a una entrevista de trabajo en un restaurante? Además, este restaurante es de lujo, frunzo el ceño a la vez que miro como no hay nadie en el lugar, tal vez debería irme. ¡Camila! Pero qué dices, esta cita de trabajo te la consiguió tú mismo novio. Soy una tonta al desconfiar, más bien debería estar agradecida por esta oportunidad. —Buenas tardes ¿Tiene reserva? —pregunta una mesera. —No lo sé solo me dijeron que viniera aquí por una cita de trabajo, me llamo Camila Rivero—miro hacia mis alrededores. —Ah si ya veo, sígame por favor, la persona que reservo a su nombre pronto llegara—ella me lleva hacia una mesa en la cual tomo asiento y espero. ¡Que nervios! Juego con mis manos, solo espero que esto salga bien, de verdad deseo tanto mejorar mi vida que lo que sea que me haga crecer es bueno, mantengo mi fe en este trabajo y mientras espero miro a mí alrededor. De pronto en tanto fijo mi mirada hacia la entrada de ese restaurante de pronto escucho una voz peculiar y conocida, frunzo el ceño intentando reconocer esa voz grave e intimidante. —Si amor, pero no te enojes, ya sabes que quiero formar una familia en cuanto regreses, recuerda que nuestro hijo el cual está en ese ovulo y ese esperma nos está esperando—ese hombre suena tan parecido a Gilberto. Debo estar loca que ya lo alucino a donde quiera que vaya, me rio de mi misma, mientras hago eso esa misma chica la cual me ha atendió hace un momento me deja un vaso de agua sabor Jamaica, con una sonrisa le agradezco para luego mirar como ella avanza hacia otro lugar en tanto voltea a verme. Suspiro ignorando eso para escuchar como ese mismo hombre vuelve hablar ahora lo hace en forma de súplica, escuchar eso me hace querer poner más atención a esa conversación la cual estoy segura de que es por teléfono. —Aitana no me digas eso amor, no es que quiera presionarte a que vuelvas solo estoy tratando de recordarte nuestro acuerdo, sabes que te amo y que quiero formar una familia contigo por eso es que te he esperado tantos años. Vaya la voz de ese hombre es tan parecida a la del hermano de Samuel que estoy empezando a intrigarme. Como sea solo opto por beber de esa agua la cual al primer sorbo es delicioso, sigo bebiendo hasta darme cuenta de que se ha quedado callado Pasan minutos antes de escuchar como ese hombre golpea la mesa a la vez que dice “¡Maldita Sea! Eso hace que me sobresalte y deje caer esa bebida. Y aquí vamos con mi corazón de pollo el cual hace que me levante de mi asiento y decida a ir a ver si ocupa ayuda, así mismo me asomo a mirar a ese hombre el cual no se miraba debido a ese enorme respaldo el cual nos impedía vernos mutuamente. ¡Vaya! Sorpresa me llevo al darme cuenta de que no estaba tan equivocada al decir que esa voz la conocía, eso es porque el hombre que esta frente a mis ojos es el mismo señor Gilberto quien me mira desconcertado. — ¿Qué se te ofrece? —cuestiona con sus ojos humedecidos a la vez que mantiene su teléfono en sus manos. Desde aquí veo como en ese celular hay una foto de una chica muy guapa. Gilberto al darse cuenta de que estoy viendo su pantalla esconde ese aparato. —Lo siento… es que… lo escuche un poco alterado—menciono lento y pausado. —Estoy bien regresa a tus asuntos—desvía la mirada hacia otro lado. Se nota que no está la pasando bien sin embargo no puedo hacer nada, por lo tanto regreso a mi lugar donde me espera la misma señorita que me atendió hace un rato. —Otra bebida de cortesía—ella deja otro vaso. —Señorita ¿sabrá a qué hora llegara la persona que reservo a mi nombre? Según es quien me va a entrevistar y aun no llega. —No se preocupe pronto llegara, mejor beba más agua de Jamaica, estoy segura de que le caerá muy bien —me sonríe para después irse. Minutos más tarde… Estoy empezando a sentir un sueño terrible y ese hombre nada que llega, creo que debería irme. Gilberto quien pasa frente a mí me saca de mis pensamientos, él ni siquiera me ve solo se pasa de largo a la salida del restaurante donde empieza hacer una llamada. ¡Qué raro! Lo veo tan borroso que solo no puedo mantener la mirada, esto es tan extraño, parpadeo un par de veces intentando recuperar mi vista, sin embargo eso no sucede por lo que me levanto de la silla y camino tan solo unos pasos que es cuando me encuentro con esa misma señorita quien me sostiene llevándome hacia no sé dónde, solo veo como el señor Gilberto sigue llamando. — ¿A dónde me lleva? —muy apenas logro mencionar palabra. —No se preocupe estará bien —esa mesera menciona apresurando sus pasos. Al día siguiente… Despierto soñolienta y tan cansada que no sé donde estoy. Como de costumbre aprieto mis ojos, en esta ocasión logro mejorar mi visibilidad, ahora estoy segura de que esta no es mi recamara. Me levanto de la cama y camino hacia la salida de esa lujosa habitación, afuera me encuentro con un pasillo de hotel ¿Qué hago en un hotel? Cuando descubro eso me pongo tan nerviosa que vuelvo a entrar a la habitación. Asustada me siento sobre la cama. ¡Ay no! Debe ser un error, no pudieron haberme hecho algo ¿O sí? Pero no me duele nada solo me siento cansada. Rápidamente me levanto de la cama y voy por mi bolso el cual está intacto, ahí dentro busco mi celular y me dispongo a llamar a Samuel el mismo que no contesta. Tengo que averiguar qué sucedió anoche, con toda la disposición de saberlo me dirijo hacia la recepcionista. —Señorita ¿Me puede decir quien me trajo anoche a este hotel? —expreso con desesperación. —Señorita debe tranquilizarse, este es un hotel de lujo, deme su nombre por favor —esa recepcionista menciona un poco malhumorada. —Me llamo Camila Rivero y no tengo idea de cómo llegue aquí —digo en voz baja y discreta. Esa recepcionista solo se mantiene en silencio tecleando el computador, seguidamente voltea a verme. —Me temo que su nombre no está registrado, así que no lo sabemos, ya que yo no estuve aquí —responde tan tranquila que me hace sentir frustrada. —Tiene que haber cámaras o algo parecido—frunzo el ceño. —Me temo que no le puedo mostrar las cámaras, lo siento eso es política del hotel. Parece ser que aquí no me solucionaran nada, debo ir a un hospital, tengo la sospecha de que algo paso anoche, no recuerdo nada y eso me hace pensar mal. Con enojo tomo mi bolso y salgo de las instalaciones, estando afuera tomo un taxi de camino hacia el hospital más cercano. Miro por la ventanilla, me siento tan extraña que no logro descifrar mis emociones, suspiro en tanto miro como pasan los carros y los árboles frente a mis ojos.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD