FUE TU CULPA NO HABLAR

1524 Words
LIAM Han pasado tres meses desde la última vez que vi a mi hermano y la verdad es que no me hace falta. Pienso en él por qué muchas veces siento ataques de pánico o su agitación en mi pecho. También ha pasado un mes desde que conocí a Zafiro. —¿No quieres ver a tu hermano? —preguntó Zafiro mientras acariciaba mi cabello. —¿Querrías volver a ver a quien destrozó tu vida? —ella alejó sus manos de mi cabeza, tomó mi rostro entre sus manos haciendo que viera directamente a sus ojos. —No puedes culparlo a él por actuar, porque fue tu culpa no hablar. —Las palabras de Zafiro hicieron eco en mi cabeza. —Tienes razón, pero posiblemente con más terapias lo logre entender. —Hay cosas para las cuales la psicología no te dará una respuesta. Tu corazón es un órgano muy distinto a tu cerebro. Lo que vivieron, no fue fácil, y en este momento el resentimiento, rencor o hasta odio que sientes, es algo que solo el tiempo resolverá. —¿Por qué siempre tienes las palabras más sabias para todo? Sin embargo, hay cosas que ni el tiempo puede solucionar y mucho menos curar. —No estoy de acuerdo contigo. Yo perdí a mi hermana, su partida duele mucho, especialmente en su aniversario de fallecida, pero el dolor disminuye. Mi hermana y yo crecimos solas en la calle, fuimos huérfanas por muchos años que ni recuerdo a los que fueron mis padres. Ella conoció a alguien, se enamoró y se casó. Tristemente el hombre no era buena persona e hizo sufrir a mi hermana por mucho tiempo. No tuvimos una buena relación antes de su muerte, y me arrepiento por haberla dejado sola en manos de ese maldito hombre que la mató. —dijo y me senté para poder rodear mis brazos por su cuerpo. —Lo siento. —Respeto mucho tu situación y lo que sientes en este momento. Yo solo digo que posiblemente en un futuro lo que sientes por tu hermano cambie. ¿Qué harías si tu hermano se va de este mundo y no poder decirle muchas cosas que debes tener atoradas en tu garganta? —Estoy seguro que mi reunión con el doctor es hasta mañana. —dije, haciéndola sonreír y negar a la vez. —Definitivamente eres un dolor de cabeza. —Lo soy. —Su teléfono comenzó a sonar y al ver la pantalla se tensó. —Creo que ya tengo que irme. —mencionó alejándose de mí y me dejó un mal sabor de boca. —¿Esta todo bien? —pregunté al ver que tomó sus cosas con rapidez. —Si, solo que ya me están llamando de mi otro trabajo y no quiero llegar tarde. —No me habías dicho que trabajabas en otro lado. —Estoy haciendo mi pasantía en el hospital, por lo que solo me dan un sueldo mínimo, pero debo tener otro para pagar las cuentas. —¿Necesitas ayuda con eso? Yo podría… —No, el que acepta salir contigo no es para obtener un beneficio a cambio y así seguirá. —Pero, yo no he dicho nada de eso. —Lo sé, pero es mejor que eso quedé claro antes de cualquier cosa. —¿Te gusta aun cuando soy un hombre lleno de problemas? —pregunté rodeando mis brazos a la altura de su cintura. —Si, todos tenemos problemas unos más grandes que otros, pero no menos importantes. Te veré mañana en el consultorio, nueve de la mañana no lo olvides. —dijo ella poniéndose de puntillas para alcanzar mi mejilla y luego alejarse. Tomé su mano para detenerla y la atraje a mi para darle un beso en la mejilla. Me separé y sus mejillas estaban enrojecidas, sus ojos brillaban detrás de sus gafas. —Te veré luego. —dijo alejándose rápidamente. Me quedé de pie observando cómo su cuerpo se perdía en el taxi a varios pasos de mí. La había invitado a tomar un helado cuando terminara su turno por lo que nos vimos en el parque más cercano al hospital. Con una amplia sonrisa en mi rostro caminé de regreso a mi auto. Miré mi teléfono y mi tía Cecilia me había llamado. No demoré y le devolví la llamada conforme llegaba al auto, ingresé y no recibí respuesta de su parte. Por lo que solo me dispuse a manejar a mi nuevo hogar; la casa de mis tíos. —Que aburrido. —escuché decir a mis primas Liz y Sol cuando llegué hasta la sala. —Si, debemos de hacer algo. Siento que estas cuatro paredes me están comiendo. —¿Por qué no has comenzado a escribir esa novela que me dijiste la vez anterior? Sobre el militar que se enamora de la hermana de su mejor amigo y luego es reportado como perdido en misión o ya de perdida la otra que también me dijiste sobre ella. La de dos abogados mayores, uno viudo y el otro divorciado, y sus hijos se enamoran. —Esa historia ya existe. Te hablé de ella porque la leí y me pareció muy buena. Es refrescante leer nuevos diálogos, sátiras y demás. Se llama “La ley de Blue” escrita por PH. Muñoz. Aparte de que es una saga. Te lo dije. Ya están firmadas para la editorial rival Valarch Publishing. —¿Qué tal si no escribimos algo sobre nuestras desgracias? Sería un bestseller. —digo dejando caer mi cuerpo a un lado de Liz. —Es bueno tenerte aquí con nosotros, Liam. Nuestros hermanos son un caos. Alan se fue a Londres detrás de Susy. Ángel con Clara todo el tiempo y ahora más después que dio a luz a cuatro bebés. David desaparecido después del escandalo con Sandy. Aitor está en Londres estudiando. —dice Sol. —Fíjate que no es tan mala idea. Podría ser de cuatro amigos, con diferentes problemas con sus parejas. Me agrada que me vinieron un montón de ideas. —comenta Liz. —Comienza a trabajar, la editorial necesita que le entregues un libro en dos meses y así como eres perfeccionista, dudo que termines de editar para ese tiempo. —dijo Sol. Ella es editora para una de las editoriales más famosas de España y agente literaria de su hermana Liz, quien es escritora bestseller. —¡Sol, no me presiones que me blanqueo! —Pues blanqueate, frente a tu computador, mientras escribes. —dijo ella con los brazos cruzados. —¿Qué les parece si mejor no van a ayudar con el albergue? —dijo mi tío Iván entrando a la casa. —Hoy hay un evento benéfico y no tenemos muchas manos para ayudar. —Si, me parece. —dijeron mis primas al mismo tiempo. —Yo también iré. —Debes venir para que me cuentes quien es la joven afortunada con la que estabas en el parque. —¿Me estabas espiando? —pregunté con un poco de inquietud. —Si, estás bajo mi cuidado y después de lo que pasó en el cumpleaños de tu abuelo con la presencia de los italianos en el lugar no voy a permitir que ninguno salga sin su seguridad. Aunque a la distancia. —¿Estas saliendo con alguien? ¿tan rápido te desenamoras de Sandy? —preguntó Liz. Probando risa entre los presentes. —Nunca me enamoré de Sandy, al menos no como ustedes lo imaginan. Solo fue una ilusión, es hermosa, pero es la mujer que enamoró a mi primo. —Bueno, creo que hay alguien en el albergué que podría presentarse. Es una joven muy hermosa, y con cualidades únicas. Tiene compromisos serios, pero no creo que para ti sea un problema. —No creo tío, la chica con la que estoy saliendo desde hace casi mes y medio es la indicada. Nunca me había conectado de esa manera con nadie, especialmente con alguien del sexo opuesto. —¿Tu psicólogo está de acuerdo con eso? —preguntó Liz. —No lo aprueba, pero tampoco lo prohíbe. Un día a la vez, es lo más que recibo de su parte. Las terapias que tomó a solas y con mis padres me han ido sirviendo para poder salir del hueco donde me dejó Ian. Gracias a eso y a todos ustedes. —Para nosotros es un placer tenerte aquí y poder ayudar a que encuentres tu camino. —dijo mi tío y luego dio dos aplausos—Vayan a prepararse salgo en media hora. No vistan tan formal. Con esa sugerencia cada uno se despidió, una hora después llegamos al lugar. Mis primas entraron al lugar en cada brazo de mi tío. —Bienvenidos… —dijo la voz que hace una hora estaba conmigo. —¿Zafiro? —Mamá, ¡Mami! —dijo un pequeño corriendo hacia ella. —¿Mamá? ¿Tienes un hijo y no me lo dijiste? -------- Nos leeremos hasta el miércoles, hermosuras. Copyright © 2023 Valery Archaga / Valarch Publishing LLC Todos los derechos reservados. Obra protegida por Safe Creative bajo el número 2407153751839
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