DAREK
¡¿Me colgó?! ¡Amelia me colgó!
¡Maldita mujer!
¿Quién mierda se cree para hacer eso? ¿ai que pretende al recordar todas las cosas que me dijo?
Ni que fuera la gran cosa, es una mujer más y ya.
¿Donde diablos esta esa mujer sumisa que me esperaba todos los días después del trabajo? ¿O la esposa amorosa que me amaba a pesar de mi indiferencia?
Se que nuestro matrimonio no era o es el mejor de todos, pero eso no justifica todo lo que esta haciendo.
Mierda, en serio esta decidida con el tema del divorcio, pero que ni crea, no le dejaré el camino fácil. Nadie me deja a mi, yo dejó al resto de las personas y con ella no será distinto.
- ¡Mierda! - grito molesto y golpeó el escritorio con ambas manos.
Maldita sea, no puedo creer todo lo que esta sucediendo.
Estoy molesto, enojado, incrédulo y no se cuantos sentimientos más, no creo ninguna de sus palabras.
Todo lo dice por que esta molesta, ni que fuera para tanto el hecho de verme con alguien más, todo el mundo tiene amantes y no por eso hacen tanto escándalo.
Además, que esperaba? Qué le fuera fiel? O que la amaría como ella quiere? Esto es la vida real y no el cuento de hadas que ella se creó en su jodida mente.
Pero estoy seguro que le durará poco esta independencia y rebeldía que pretende adoptar, no tiene a nadie y me necesita, soy lo único que tiene y si quiere regresar conmigo tendrá que arrodillarse antes mi y pedirme disculpas por todo lo que esta haciendo.
Lanzó una carcajada estando solo en mi oficina al recordar la conversación que tuve recién con ella.
Quiero ver cuanto le dura el cuento de querer el divorcio, tendrá que dejar su arrogancia de lado si quiere que la perdoné.
- Ya volverás...estoy seguro de eso - declaró con firmeza y confianza, se que regresará a mi, le daré unos días más para que se le baje el enojo.
- Si, eso haré - declaró al aire cuando soy interrumpido por Sara en mi oficina.
- Cariño, estas bien? Creí escuchar un grito de tu parte, ¿Me llamabas? - declara la tonta de mi secretaria sonriendome de oreja a oreja dándome una mirada seductora.
Mirada que ahora mismo, no me provoca nada, solo ganas de mandarla al demonio.
- ¡¿Qué carajos quieres?! ¿No ves que estoy ocupado? - le grito no soportando más sus estupideces.
Desde que Amelia se fue, se cree la ama y señora de todo, bufo y ruedo los ojos molesto por los recuerdos de los últimos días.
- ¡Maldición! - es que no me puedo sacar a esa mujer de la cabeza? Ella solo fue un medio para un fin.
No la amé y estoy seguro que jamás lo haré, ni a ella ni a nadie, nadie merece mi amor.
- Bebé...- dice la estúpida de Sara, la despediria si pudiera, pero me debo aguantar.
Si me acosté con ella fue por solo un motivo y nada más, ni siquiera me gusta, es superficial y estúpida, no está a mi altura.
- ¿Por que m-me gritas? - dice en un susurro derramando lágrimas de sus ojos, pero no le presto atención.
- Lárgate, no estoy para tus shows - le digo sin mirarla y me enfocó en algo mas importante.
- ¡¿Por qué me tratas así?! ¿Es por esa estúpida? - giro mi rostro lentamente y la observo con mis ojos fríos como el hielo esperando entienda que no la quiero aquí y que no hablaré de mi esposa con ella.
Veo como se remueve inquieta en su posición para luego lanzarme una mirada mortal, que si pudiera ya me tendría seis metros bajo tierra, luego se da media vuelta y sale dando un portazo que se escuchó en todo el piso.
- Idiota - si ella creía que con abrirse de piernas obtendría algo más de mi, esta muy equivocada.
No lo obtuvo Amelia en los últimos tres años de matrimonio, menos lo conseguirá ella o cualquier otra mujer.
No puedo negar que a pesar de no amar a mi esposa, si me satisfacía en el plano s****l, tiene un hermoso cuerpo que me prendía y me ponía duro como roca con solo mirarla.
Lamentable que ella quisiera más de mi, jamás le juré amor eterno o algo parecido, el último tiempo no estábamos llevando...bien, si se puede definir de alguna manera.
Pero que no se confunda, yo no quiero más y menos lo que ella espera o quiere de mi.
Ya suficiente sacrificio tuve que hacer al casarme con ella como para que ahora esperé que la amé como en sus películas o libros que leía.
- Pfff ilusa - carajos, estoy molesto, quien se cree que es para abandonarme? Soy su maldito esposo, me debe respeto.
¡¿Y con un demonio?! Con que imbécil se estará viendo? Quizás tiene un amante y por eso está sacando todo esto como excusa para divorciarse de mi.
¡NO! Ella no puede ser tan descarada, a mi nadie me ve la cara o me pone los cuernos.
Soy Darez Roig, un hombre guapo, sexy y multimillonario, tengo a mis pies a las mujeres que deseo y ella no será la excepción.
Unos golpes en mi puerta interrumpen mis pensamientos otros vez, juro que si es esa maldita mujer no respondo.
- ¡¿QUE?! - grito de mal humor.
- Señor Roig, hay un hombre que viene a verlo, dice que es importante - me frotó la cara desesperado, es que nadie me puede dejar en paz hoy?
- Hazlo pasar...Espera, te dijo que quiere? - le preguntó y ella niega.
- No, no le pregunté - hasta para eso es idiota.
- Ni para eso sirves, hazlo pasar y lárgate - si, soy un hijo de puta pero me gusta serlo.
Al cabo de unos segundos ingresa un hombre que en mi vida he visto.
- Un gusto, soy Darek Roig - me presentó y él toma mi mano para darme un leve apretón.
- Cuénteme, en que puedo ayudarlo - le digo mientras vuelvo a mi asiento y le señaló la silla frente a mi.
- Señor Roig, soy Blake Flinch y como abogado vengo aquí por encargo de mi cliente - dice y no entiendo un carajo.
- ¿Cliente? ¿A qué se refiere? - no puedo negar que estoy intrigado.
El sujeto saca un sobre y lo deja encima de mi escritorio, lo tomo para revisarlo cuando el habla.
- Es el acuerdo de divorcio que mi clienta Amelia Earheart solicitó...- abro los ojos como platos ante lo que me dice -...Lo dejaré para que lo lea con calma, favor una vez este firmado envíelo a nuestras oficinas. Que tenga buena tarde - dice el abogaducho y se va.
Abro el sobre y si, efectivamente es lo que me dice, "Acuerdo de divorcio", niego con la cabeza.
¡Maldita sea! Esa loca en realidad lo hizo, de verdad se quiere divorciar de mi...