Capítulo 6: Llamada

1222 Words
Una vez que sola en mi habitación decidí en encender mi teléfono el cual había apagado para no recibir llamadas de nadie. Tenía más de 50 llamadas perdidas de mi esposo, ni cuando estaba con él me había llamado tanto. Además, de varios mensajes de su autoría. "Amelia, donde estás?" "Vuelve a casa que debemos conversar" "No te comportes como una niña mimada y vuelve" "Debemos aclarar ciertas cosas" "¿Dónde diablos estas? ¿Qué estás haciendo que no contestas tu teléfono?" ¿Qué no le quedó claro que ya no iba a volver? Le solicité el divorcio, no puedo creer su desfachatez. Si se hubiera preocupado por mi de esta manera antes de descubrir que me engañaba, lo habría encontrado tierno, pero ahora solo me da risa la forma tan descarada con la que me buscaba. Que se vaya con su amante mejor, me dejó más que claro que nuestro matrimonio fue una farsa para él, que solo lo hizo por motivos que no incluyen amor por mi. Lo que me lleva a pensar en cuál fue su real motivo para casarse conmigo, esta claro que no me amaba y siempre lo creí de esa manera, pero al menos creía que me tenía cierto cariño y que con el tiempo eso se podía transformar en algo mas, esperaba que con la noticia de que estoy embarazada podríamos intentar ser una familia, pero que equivocada estaba. Me duele muchísimo como sucedieron las cosas, pero agradezco que todo se diera de la forma en que paso, de esta manera no estoy atada a seguir a su lado soportando sus humillaciones y faltas de respeto. Mi bebé no lo necesita, yo ya no lo necesito. Mi teléfono vuelve a sonar avisando de una llamada entrante y al ver de quien se trata, solo me hace bufar y rodar los ojos divertida por su descaro. Lo pienso unos segundos y me decido en contestar para terminar con esto de una buena vez. - Amelia, donde carajos estas? Llevas fuera de la casa varios días - sonrió divertida ante sus palabras. - ¿Acaso eso importa ahora? - respondo sarcástica. - Eres mi esposa y tu deber es estar aquí a mi lado, en tu casa, no vagando por las calles como una mujerzuela - no puedo creer lo que dice este idiota. - ¿Ahora si recuerdas que tienes esposa y te preocupas por ella? - respondo molesta. - No es que me importe, pero mientras sigas atada a mi debes estar en esta casa y cumplir tu rol - gruñe al teléfono. - Pfff, como si eso fuera importante - respondo igual que él. - Dónde estás para ir por ti - este se golpeó en la cabeza o que? - Eso no es de tu incumbencia Darek - digo ya cansada de esta conversación. - Lo es mientras sigas siendo mi esposa - dice entredientes y puedo imaginar su cara de enojado ahora mismo con mis respuestas. - Eso dejará de ser así muy pronto no te preocupes, que pronto recuperarás tu tan ansiada libertad - digo al teléfono mientras veo la vista desde mi ventana hacía los jardines trasero de mi hogar. - ¿A qué te refieres? Deja de ser tan terca y vuelve para que conversemos - dice él, frío como siempre. - No se preocupe señor Roig, pronto dejaré de ser su esposa...Los papeles del divorcio le estarán llegando pronto, así que hazme el favor y firmalos en cuanto te los lleven - digo ya cansada de esta conversación que no tiene ningún sentido. - ¡¿Estás hablando en serio?! ¿De verdad quieres el divorcio? - ruedo los ojos molesta, si pensaba que seguiría a su lado después de lo que me hizo esta muy equivocado. - Muy en serio, no jugaría con algo así - digo con su misma actitud y fría indiferencia. - Bien, si así lo quieres lo haré, pero tendrás que ser tú quien me traiga esos documentos, de lo contrario nos los firmaré - que clase de estupidez esta diciendo? -¿Acaso te estas escuchando?...Mira Darek, solo firma los documentos una vez los tengas en tu poder para terminar con esta farsa, tu no me amas y jamas lo harás, así que no le veo sentido a seguir con todo esto - digo agotada mentalmente de todo este teatro. - Ya te di mi respuesta, si quieres el divorcio tú me tendrás que traer los documentos, de lo contrario jamás los firmaré - es que este hombre está loco, completamente loco. Respiro de forma profunda varias veces intentando averiguar que quiere conseguir con todo esto. Masajeo mi sien por el dolor de cabeza que se está formando con todo esto. - Bien, pero tendrás que esperar unos días, no me encuentro disponible por el momento - digo decidida a cortar la llamada. - ¡¿Qué diablos estas haciendo?! ¿Por que no tienes disponibilidad? ¿Donde estás? ¿Con quién carajos estas? - gruñe al teléfono y me parece chistoso que ahora se este comportando como un esposo celoso y preocupado por su mujer. No le queda esa actitud. - Insisto, eso no es de tu incumbencia...así que si eso es todo voy a cortar la llamada - giro mi rostro cuando mi hermano entra en la habitación. - Preciosa, ya está lista la comida - me dice llegando a mi lado, a lo que yo asiento. - ¡¿Con quién mierda estas?! ¡¿Esa fue la voz de un hombre?! - escucho como Darek gruñe histérico al teléfono, lo que me trae de vuelta a la realidad. - No te interesa y como escuchas, estoy ocupada, asi que...adiós - no espero respuesta de su parte y cortó la llamada. Lanzó el teléfono a mi cama no sin antes silenciarlo para no escuchar si me vuelve a llamar. No quiero oírlo y menos saber de él. Tendré que conseguir un nuevo número, de lo contrario insistirá a cada momento con el tema de que vuelva a su casa y a su lado. Algo que ya no estoy dispuesta hacer. - Enana, todo bien? - pregunta mi hermano viéndome preocupado a lo cual, yo le devuelvo una mirada y sonrisa tranquilizadora. - No te preocupes, solo era una llamada sin importancia...vamos a comer? - Le digo enganchandome a su brazo. - Si vamos, pero antes...debes saber que para lo que me necesites estoy aquí, nadie más te volverá a lastimar - me dice entre serio y preocupado. - Lo sé hermano mayor y no te preocupes, nadie me volverá a lastimar, si no, dejo de llamarme Amelia Earheart - digo con convicción. Pensé que su llamada o el hecho de escuchar su voz me alterarían de alguna manera...pero no, no siento absolutamente nada, solo rabia, rencor e ira por haber sido tan ciega y estúpida de creer en palabras bonitas y promesas al viento de su parte. Debí ver venir lo que sucedería con nosotros, pero mi tonto corazón todavía creía que había alguna esperanza de que él me amará, pero ya veo que jamás será así. No se que me deparé el futuro, pero si hay algo de lo que estoy muy segura...es que no volveré a caer nuevamente ante nadie y menos ante mi ex esposo.
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