No se cuanto tiempo a pasado pero llevo horas en la oficina encerrado intentando buscar una maldita solución a lo que esta sucediendo. Todavía me cuesta creer lo que hizo Amelia, no se donde diablos quedo mi esposa, ella jamás hubiera hecho este tipo de cosas. Quizás no la conocías lo suficiente > me dice mi conciencia. Joder, quizás no sabía sus gustos pero si estaba claro de su loco y ciego amor por mi, ella jamás reaccionaría así. Estoy seguro que esto no lo hizo ella, lo debe haber hecho alguien más, quizás fue la zorra de su amiga. Busco mi teléfono para llamarla y recuerdo que lo destrui hace no mucho. ¡Maldita sea! - ¡BASTIAN! - le grito para que se acerque. Siento pasos apresurados caminando hacia mi dirección, abre la puerta de forma lenta y con cautela. Bufo por

