Adrián Cuando sonó el timbre, no tenía idea de a quién esperar. Probablemente una entrega de sss o algún político. Carina probablemente era la última persona en la lista. Aunque estaba claro que no llevaba maquillaje ni había hecho mucho con su cabello, estaba tan impresionante como siempre. Y ya irradiaba un brillo especial. –Carina, qué sorpresa. –¿Lo decías en serio? –soltó de golpe. Salí al escalón de la entrada, cerrando la puerta detrás de mí. –¿Qué? –¿De verdad quieres que vaya a la mediación? –Sí. Claro, lo decía en serio. Inhaló profundamente y luego asintió. –Entonces iré. Me quedé boquiabierto. No esperaba que me respondiera tan rápido. La noche anterior, mientras se alejaba de mí, me había preparado para que fuera la última vez que la vería. Y ahora, estaba aceptando se

