Adrián Jenson había estado insistiendo para que saliera a cenar desde que me enteré de que Lisbeth estaba solicitando la custodia. Logré esquivar sus invitaciones, alegando que tenía que cuidar a Lucy. Hasta que él y su esposa hicieron planes para que nuestros hijos fueran a comer pizza y ver una película, presentando el plan sin darme opción de negarme. Para mi disgusto, la cena terminó con él rogándome que lo acompañara a un nuevo bar de moda. —La película no termina por otra hora. Vamos a tomar algo y luego recogemos a los niños. Era esperar afuera del cine a que terminara la película o tomar algo. —Maldita sea. Está bien. El bar resultó ser un club nocturno, y bastante trendy. Mucho demasiado trendy para mis cuarenta y dos años. Me sentía completamente fuera de lugar entre todos

