—Chris, esto es… no sé qué decir —dije, sin palabras, atónita. Nadie había hecho algo así por mi antes y no podía expresar lo feliz que me hacía el hecho de que Chris fuera el primero en hacerlo. —No hay de qué —respondió dulcemente. Corrió una silla hacia atrás y dijo:— Ahora ven, siéntate conmigo. Me acerqué tímidamente hacia él y tomé asiento. Él corrió la silla hacia adelante y se sentó frente a mí. La comida estaba deliciosa. Conversamos tranquilamente durante el transcurso del almuerzo. Me contó que estaba teniendo muchos problemas con Steven y que no sabía qué más hacer. Yo, a mi pesar, le dije que siempre iba a haber problemas, pero que las parejas que debían estar juntas lograban superar todos los obstáculos. Él, siguiendo con el tema, me preguntó cómo iba yo en el amor. Opté po

