Liz había llegado de la escuela, pero al rato se había ido con Brad por ahí. Ethan volvía en la noche y yo estaba en el balcón. Parecía ser que iba a ser mi nuevo mejor amigo. Suspiré. Mañana iba a tener que ver a Chris y hacer como si nada hubiera pasado, como si no hubiera quedado con unas ganas suicidas de besarlo y decirle todo lo que sentía por él. Me apoyé dejando caer pesadamente mi cuerpo contra la baranda y volví a suspirar. Esto no iba a ser fácil, en lo absoluto. Escuché la puerta abrirse, mas no quise moverme, no me sentía con ganas de nada. Los pasos se acercaron hacia el balcón y unos brazos me tomaron por la espalda. —Hola, pequeña —susurraron dulcemente, mientras besaban mi mejilla. A pesar de todo, eso me hizo sonreír. —Hola, Scott —respondí un poco más alegre—. ¿Cómo

