Una nueva sensación de vergüenza aquejaba a Mora. Esta vez él no la había rechazado y sin embargo, tenía la sensación de que no querría volver a verla. Se había expuesto, se había dejado llevar por sus dulces órdenes hasta quedar totalmente vulnerable a sus ojos. Sentía que lo había entregado todo demasiado rápido y que ahora ya no tendría oportunidad de conocer lo que sentiría si realmente estuviera a su lado. La experiencia había sido demasiado abrumadora, si con tan solo pensarlo y escucharlo había alcanzado semejante sensación no podía imaginarse lo que sería en la vida real. Aunque cada vez sospechaba más que aquello no ocurriría. SI bien se habían despedido con sonrisas en sendos labios, ninguno había vuelto a escribir. Habían pasado cuatro días y Mora no había recibido ningún ti

