Mora: Hola. . El mensaje continuaba allí, solo, sin puntos suspensivos que anunciaran una respuesta futura, ni un bloqueo que le indicara que no quería volver a recibir nada de ella. Era todavía más incierto que antes. Cuando no le escribía asumía que no tenía tiempo, pero su saludo lo había leído, para hacerlo sí había tenido tiempo. ¿Entonces por qué no respondía? Repaso la lista que había escrito Lucía, tenía el formato de esas pizarras que aparecen en las películas de misterios sin resolver y eso le robó una sonrisa. Pero luego una sola justificación tomó notoriedad ante sus ojos y ya no quiso esperar ninguna respuesta. Estaba claro que tenía novia. Un chico como él no podía estar solo. Era demasiado atractivo, sereno y acaudalado para hacerlo. No recordaba sus manos con claridad,

