Stany había logrado escapar de la tentación de seguir a Mora hasta el baño. Recordaba a su insistente mente imaginandola bajo el agua tibia de la ducha, recordaba su torso desnudo debajo de él, su cabello aun húmedo rebotando contra sus hombros y el sonido de su respiración colándose a través de sus oídos para volver el encuentro que habían tenido, uno de los mejores de su vida. Pero su caricia había sido letal. Él no merecía ese cariño. Había tomado el sexo como un acto casi biológico demandado por su propio cuerpo. Como una salida aceptable para las fantasías de su mente. Como una ocasión única e irrepetible e incluso pensándolo de ese modo, la culpa lo había alcanzado. Pero había logrado combatirla hasta que ella lo había acariciado mirándolo con unos ojos cargados de un sentimiento q

