Algo me hace retorcerme mientras camino hacia la cocina y sin poder evitarlo caigo al suelo rendida, no tardó en desmayarme del dolor.
Puedo sentir la energía de Isa a mi alrededor cuando logró recomponerme.
-Estamos en la casa nuevamente-dice Mis rápidamente, pero yo no logro abrir los ojos.
Estoy muy débil y sin poder hacer más caigo en un sueño muy pesado.
...
Veo a mi alrededor, hay demasiadas personas reunidas.
No reconozco a muchas, pero me tranquilizo al ver a mis hijos mayores junto a sus compañeros destinados en lo que parece ser el lago de la casa Bleer.
Ann baila junto a Francis una música lenta que está en el aire.
Es la primera visión que tengo donde ella está aquí, ¿cuánto tiempo tendré que esperar para que esto sea realidad?
No puedo dejar de verla.
Feliz, se ríe de algo que le dice Francis, su sonrisa es genuina.
Algo me hace ver a mi alrededor nuevamente.
Una energía extraña.
Gemelos.
Johan y Luke.
Toco mi panza rápidamente y compruebo lo que veo.
Una energía única, no me hace temer, pero si debo tener cuidado.
Es por ellos que me desmayé, los gemelos serán muy poderosos.
Con que eso es lo que tengo que ver pensé al verlos con dos mujeres.
Sus compañeras destinadas son perfectas.
Quimeras.
...
Abro mis ojos lentamente, puedo sentir mucho cansancio.
-Todo está bien, seguiré meditando-dijo Misrreal rápidamente.
Y así como apareció se volvió a ir.
Mi Loba busca a Ann sin cesar.
Ella en el Mundo Espiritual y yo aquí, ayudó a que su cuerpo siga resistiendo, el tiempo está pasando y no podemos lograr hacerla volver, se que está perdida, pero no logramos encontrarla.
Me muevo lentamente en la cama y me doy cuenta que Isa duerme a mi lado.
-Tranquila princesa, mamá ya está bien-digo cuando me doy cuenta que ella está usando sus anillos para darme energía.
La cachorra rápidamente se relaja y noto a mi pesar la falta de su energía.
Toco mi panza asegurándome de que todo esté bien y le pido a mis bebés que me den un respiro.
Me levanto de la cama con lentitud y me dirijo al baño.
Una ducha bien caliente me renueva las energías y me tomo el tiempo para mi sola.
Al salir Isabella ya no está en la cama así que me dirijo a la planta baja de la casa donde se que esta toda la familia.
- ¿Te sientes mejor? -pregunta Serafin al verme bajar por las escaleras.
Sutilmente se asegura de que baje a salvo.
-Si, ya estamos mucho mejor-digo con una sonrisa.
Serafin no tarda en darse cuenta del plural y me felicita por mi embarazo cuando llego abajo.
Unas horas más tarde toda la familia ya está enterada de la noticia y me alegra saber que todos se ponen felices por mi.
Todos excepto el más importante.
-Son gemelos-digo desde la puerta del vestidor.
Me puse un pijama de dos piezas, aunque con Sebastián nunca duro mucho vestida.
-Más cachorros, pero sigo sin tener novedades de Ann-dice Sebastián desde la cama.
Lo siento abatido y rápidamente me acerco a él.
-Ella regresará a nosotros, solo debemos esperar más tiempo-digo en un intento por consolarlo.
Sebastián me lanza un gruñido y salta hasta el otro lado de la habitación con su mirada clavada en mi.
Puedo sentir como Misrreal se pone alerta ante nuestro compañero destinado.
-Llevas diciéndome eso desde que ella está en ese estado ¿cuanto tiempo más me harás esperar Reichel? La quiero aquí, quiero a mi cachorra-dice él entre un gruñido y una súplica.
Veo cómo sale de la habitación dando un portazo.
Me abrazo a mi misma y lentamente me acomodó en la cama.
La energía de mis bebés me rodea y así me quedo dormida.
...
Puedo oler la sangre y con impotencia dejo que Aria me teletransporte de la casa.
Jeremy e Ian atacaron con un grupo de Águilas.
Los Lobos y todos los que estaban en la casa rápidamente respondieron el ataque, pero yo estoy incapacitada para pelear, mi embarazo sigue avanzando y cuanto más avanza menos puedo usar mis poderes.
La energía espiritual de los gemelos es muy grande y choca con mi propia energía haciendo que sea contraproducente usarla.
No solo me daña a mí, sino también a ellos.
Aria me dice que regresará a la casa para ayudar mientras veo como poco a poco llegan otras mujeres con los cachorros.
Caroline se me acerca con Isa en brazos.
La cachorra no tarda en usar sus anillos para calmarme.
Paz, absoluta paz.
Ahora sé lo que siente Sebastián cuando hago esto con él.
-Del asegurate de que Aria este bien-digo mirando a la Hada que llegó con Philips.
Ella rápidamente deja al cachorro con una de sus nanas y se teletransporta de regreso a la casa.
Son varios los Lobos que van apareciendo con heridas leves y unos minutos después varios Portadores de Joyas aparecen en el lugar.
-El enemigo se ha retirado Reichel-dice Aria con una sonrisa de orgullo.
-Gracias a todos-digo mirando con amor a mi hermana pequeña.
Nos ponemos de acuerdo y sin problemas regresamos a la casa.
Veo a mi alrededor y cuando encuentro a Sebastian lo veo en la galería de la casa.
Caminó hasta él y cuando llegó a su lado veo que tiene una herida en el brazo, no es grave, pero si no es tratada solo seguirá sangrando.
-¿Estas bien?-preguntó al llegar a su lado.
Sin decirme nada solo se transforma y corre hacia el lago a toda velocidad.
-Su herida no es grave-dice Francis colocándose a mi lado.
el Principe Vampiro me abraza y decidí apoyarme en él solo por este momento.
Entiendo a mi esposo, pero yo también me siento impotente con respecto a Ann.
...
Miró a Sebastián que se acerca a mí con lentitud, no es otra cosa, lo hace con miedo.
-Johan y Luke-digo rápidamente tocando el rostro de uno y luego el otro bebé que tengo encima de mi, las Lobas y las demás mujeres que participaron del parto ya me dejaron sola, ha sido un parto bastante tranquilo.
-Son nombres preciosos Rei-dice mi compañero destinado a cierta distancia de mi.
Sebastián y yo ya no nos amamos, las últimas semanas del embarazo prácticamente las pasé sola.
Ni siquiera dormimos en la misma habitación, las pocas conversaciones que tenemos empiezan con temas relacionados con las manadas y terminan con Ann en estado de coma.
-Quiero descansar-digo intentando no llorar.
Él rápidamente les da un beso a cada uno y a mi me deja uno en la frente para irse de la habitación sin más.
Me largo a llorar sin control por toda esta situación entre ambos, los bebés tienen un olor tan dulce que me aferro a ellos con fuerza.
Sebastián cree que la situación de Ann es mi culpa.
Yo también lo creo, pero separarnos no arreglara nada, los cachorros nos necesitan a ambos.
Un Lobo en una manada sobrevive, pero solo se termina muriendo.