Capítulo 5: Francis

2074 Words
La luz nos rodea y cuando se desvanece estamos en un lugar diferente. -Esto no es bueno-dije al darme cuenta en el lugar en donde estamos. Miro a mí alrededor y estoy con el Príncipe y su esposa, los cachorros están aquí, pero la Reina no está en ningún lado. Dioses esto no me gusta. Ella aparece unos segundos después por las puertas principales del gran salón, corriendo como si su vida dependiera de eso. -No salgan del círculo-grito Reichel sin perder el paso. Un círculo de teletransportación estaba debajo de nosotros. Mi padre de seguro usó un objeto muy antiguo para poder hacer esto. Di un paso adelante, pero John Bleer me detuvo negando con su cabeza. Rouse apareció en la entrada del mausoleo familiar segundos después. Una lanza de sangre se formó de inmediato entre sus dedos. Reichel se giró y rápidamente un sello de protección se formó delante de ella, continuó caminando a la defensiva hasta nosotros para tocar el círculo y así al final la luz nos volvió a rodear. ¿Ese olor? La percibí de inmediato. Mi vista fue directa a ella. Alta, curvilínea, morocha. Su cabello parecía una manta de el carbón más suave. -Dioses-dijo Reichel cayendo al suelo. La lanza de sangre la traspasaba en medio del pecho. -Mi Luna-suplico Sebastián Bleer, el Lobo de casi dos metros fue directo a sostener a su compañera destinada.  Un tiro perfecto. -Nadie sobrevive a una lanza de sangre-dije mirando como la sangre de Reichel manchaba el piso. Un movimiento completamente ensayado y listo, la guerra terminó, mi hermana debe estar muy feliz por esto. ¿Qué haces? Mi compañera destinada se acercó a Reichel y comenzó a hacer brillar todos sus anillos. ¿Una Portadora de Joyas? ¿Mi compañera es la hermana adoptiva de Reichel? ¿Qué haces? En el momento en que empieza a gritar me acerco a ella y la abrazo. Su cuerpo se tranquiliza, pero aún así puedo sentirla muy agitada. La sostengo con fuerza, la energía a mi alrededor es intensa y mientras siento cómo su cuerpo se tranquiliza cada vez más hasta que queda en la inconsciencia, su energía al igual que su olor se calman hasta el punto de volverse muy sutiles, aun así me encantan. Y es ahí cuando me preocupo realmente al percatarme del cambio en ella. Es una niña. ¿Dioses qué sucede aquí? - ¿Dime que lo que veo no es real? -dijo Sebastián mirándome con odio. Reichel se levanta del suelo lentamente tocándose donde hace unos segundos tenía una herida mortal, ahora estaba completamente sana, como si nunca hubiera pasado. -Sebastián cálmate-dijo ella deteniendo a su esposo. -Ay princesa que locura has cometido-dijo Reichel tocando la frente de mí pequeña compañera destinada. Sentía mi espalda arder, pero ni por pedido de los propios Dioses iba a soltarla. - ¿Qué le hiciste a mi cachorra? -dijo Sebastián Bleer mirándome con algo más que solo odio, yo era su peor enemigo. -Ella no es tuya-respondí abrazando con más fuerza a mi compañera destinada.  El golpe que me dio me mandó a volar y no solo eso, me hizo traspasar la pared, me recupere rápido y volví a donde estaba mi compañera destinada. -Basta-dice la Loba de Reichel tomando el control de su cuerpo-Aria, Isabella, debemos buscar a Ann-concluye rápidamente mirando primero a una mujer rubia y luego a otra niña muy parecida a mi compañera destinada.  Ellas rápidamente se mueven a su lado y hacen algo que libera energía a su alrededor, unos minutos después veo como ella regresa del trance y dice las peores palabras de mi vida. -No está, Ann y Crystal no están-dice acercándose a la niña que es mi compañera destinada.  La toma en brazos y camina en dirección a otro sector de la casa, sin saber qué más hacer la sigo. Subimos las escaleras y pasamos varias habitaciones hasta llegar a una habitación en donde Reichel la deposita en la cama. ... Mi compañera está en un estado de coma. O algo así. Sus dones sobrenaturales no están funcionando porque es imposible que entremos en ese estado. Nos regeneramos a una velocidad mucho más rápida que la de los humanos, no morimos por enfermedades, ni nos enfermamos, pero ella está así. Marchitandose. Sus esencias cada vez son más suaves. Debilidad que poco a poco la está matando. -Misrreal la encontrara-dijo Reichel desde la puerta de la habitación de Ann. Ann Bleer Luchestember, Princesa y heredera de Todas las Razas y Lobos. Dos Tronos. Dos veces Reina. Ella es mía. Estamos unidos, una marca de unión completa. Cubre toda mi espalda, tres Razas, tres Tronos, tres títulos que no puedo disfrutar con ella, en ella es más sutil y delicada, pero también cubre toda su espalda. -Eso dijiste desde que ella te curo-dije dándole lugar en la cama al lado de Ann. -Lo que hizo Ann es algo único Francis, no se cual es su alcance, no sé cómo lo hizo realmente ni tampoco sé cómo arreglarlo, pero sí sé una cosa, mí hija regresará a nuestro lado, cueste lo que me cueste-dijo ella haciendo brillar todos sus anillos sobre la cabeza de Ann. Ninguna reacción, ningún cambio en su olor. Decido dejar a Reichel sola en la habitación. Lo que hace con su energía espiritual no lo comprendo, no la puedo ayudar por más que lo quiera hacer. Ella permite que esté cerca de la cachorra, pero solo puedo mantenerme a su lado, no puedo ayudarla a regresar a mi. En la cocina está el Ángel o mejor dicho el ex Ángel, Serafín. -Me comunique con uno de mis antiguos hermanos, ellos no pueden intervenir en este suceso, lo que hizo Ann está fuera de su alcance-dijo él apenas me vio llegar al lugar. - ¿Reichel lo sabe? -pregunté tomando un poco de comida de una de las heladeras. -Si, ella me dijo que te lo comentará, es una lástima que ya no pueda ayudar en nada, pero puedo ayudar con mi experiencia, el poder que tiene Ann es único, lo que hizo fue único y por ende creo que lo que sucederá después será aún mucho mejor, Ann es una niña muy inteligente, regresará con ayuda o sin ella, no pierdas las esperanzas Francis-dijo dándome un apretón en el hombro al final y con paso lento salió de la cocina dejándome solo. Desde que estoy unido a ella me siento aún más solo. Es una soledad tan extraña. Siempre me gustó estar solo, soy el tercer hijo de un Rey y por ende soy el ignorado de la familia, eso me gustaba, estaba acostumbrado a que era invisible para los demás, pero esta soledad que me hace sentir Ann es diferente. Tan aterradora como extraña. Decido dejar de pensar en ello y me dispongo a comer. Debo estar fuerte para ella. ... -Rompe la unión-dijo Sebastián por décima vez. -No puedo-respondió Reichel por décima vez. - ¿Cómo que no puedes? Lo ibas a hacer con John y Sara, hazlo ahora con nuestra cachorra-dijo él gruñiendole nuevamente a su esposa. -No es tan fácil Sebastián, su unión no es normal, la marca está completa, su marca tiene color, tiene tres títulos en ella, tres Tronos que Ann aún no posee, ¿Eso no te dice algo? Es imposible romper algo que no debería de existir aún-dijo Reichel perdiendo toda la paciencia con su esposo. - ¿Quieres decir que no estamos unidos realmente? -pregunte para evitar que sigan discutiendo delante de ella. -No Francis, no es eso-dijo Reichel refregándose la frente-Es más difícil de explicar, pero creo que tiene que ver con lo que hicimos cuando ella aún no había nacido-dijo ella tomando un libro de los que había dejado en la habitación en los últimos días. Lo abrió y me lo mostró. Sabía algunas palabras en la lengua antigua de los Portadores de Joyas, pero esto no lo pude traducir. -Nos adelantamos en el tiempo, o lo aceleramos para Ann, es algo parecido al sello que puse en el sótano, para ti pasaban horas, un día, pero en realidad eran varios días, una semana equivalía a sólo un día en realidad-dijo ella tomando el libro nuevamente-en el Mundo Espiritual tomamos a Ann, su conciencia y la aceleramos, cinco meses de embarazo significaron dieciséis años para ella, es por eso que tú viste a una adulta cuando la marca se creó, Ann es una niña en cuerpo, pero es una adolescente en mente y espíritu, su cuerpo está aquí, su mente y espíritu no-explico ella lentamente. Pude entender o comprender lo que dijo, pero aún así no entendía porque ella no podía despertar de su estado. -Eso no explica porque ella está inconsciente-dije mirándola lentamente. Una adolescente en el cuerpo de una niña. -Creo que es un castigo, los Dioses antiguamente establecieron reglas en relación al tiempo y creo que nosotras rompimos varias de ellas al madurar a Ann de esa forma-dijo Reichel abrazándose con fuerza. Inmediatamente Sebastián se acercó a ella por detrás y la abrazo, Reichel se relajó un poco entre sus brazos. -Tu puedes ver el futuro, viste nuestra unión, por eso me sacaste de la reunión con el Consejo, ¿Porque no viste esto? El ataque, Ann salvandote, ella en este estado-dije más irritado de lo que pretendía. -Veo muchas cosas Francis, los vi a ustedes varias veces, ya vi a los compañeros destinados de Philips e Isabella, también al compañero de Sophie, pero los veo de adultos, yo no te vi con Ann mientras ella es una cachorra, nunca-dijo ella comenzando a llorar. Sentí pena por ella, pero a la vez caí en cuenta de que ella era la culpable por el estado de mi compañera destinada. No. Ella no era la culpable. Rouse si lo era. Arrancaría la cabeza de mi hermana mayor de su cuerpo sin dudarlo en el momento que la tenga frente a mi, a mis pies rogando. Rouse no importa cuánto me ruegues, no te dejaré vivir ni un segundo más.  ... Escucho la voz de papa noel desde afuera de la casa, toda la familia se reunió para navidad. Todos intentan festejar, pero la gran mayoría está igual que yo. Esta no es una reunión familiar, es un consejo de guerra. - ¿Sabías que tu hermana está embarazada de Ian Logar? -pregunto Sebastián desde la puerta de la habitación de Ann. -Ella e Ian buscan un bebé desde hace años-dije dejándole un poco de espacio entre ambos. - ¿Ian es su compañero destinado? -preguntó el padre de mi compañera con preocupación.  -Pensé que tú lo sabías, con la relación que tenías con Rouse-conteste rápidamente completamente confundido por lo desinformado que estaba el Rey de los Lobos. -Ella nunca me lo dijo, Ian aprobaba que ella fuera mi Luna-dijo él acercándose a la cama donde descansa mi compañera.  -Ian come de su mano, hace todo lo que Rouse le pide, ella quería reinar sobre las tres Razas, pensé que tenías esta información-dije con cautela, al Alfa de Alfas no le gusta que le diga débil en ningún aspecto. Ya hemos peleado varias veces, pero siempre somos separados antes de que la pelea se nos salga de control, ya que de alguna manera Ann también sale lastimada, ahora Reichel la protege de algún modo, pero aún así sus heridas tardan más que las mías en curarse. Me contengo mucho con mi suegro para no matarlo, podría hacerlo con mucha facilidad, pero no se como reaccionaría Ann a eso. -Debemos esperar hasta que nazca el niño-dijo Reichel entrando repentinamente en la habitación.  -Podríamos atacar ahora, aprovechar su debilidad-dijo Sebastián rápidamente.  El compañero destinado de Reichel no la conoce para nada. -El bebé debe nacer a salvo, ya di la orden de tregua, ese niño nacerá a salvo al menos desde nuestro lado de la guerra-dijo la Reina de Todas las Razas mirando a su compañero con seriedad. - ¿Por qué no matarlo mientras podemos? -pregunto Sebastián rápidamente.  -Él está unido a nosotros Sebastián, sus padres no marcarán su destino, nosotros sí-dijo Reichel tocando la frente de Ann como de costumbre. Ningún cambio, como de costumbre. Con que mi sobrino se salvará de la masacre familiar, que los Dioses le den una neurona extra para que se dé cuenta cuando rendirse. Me pregunto si el bebé será compañero destinado de Sophie o de una futura hermana de mi compañera destinada. 
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD