Capítulo 4: Sebastián

755 Words
-Vayan ustedes, yo iré con Sara-dijo Reichel y antes de que pudiera reaccionar ella ya se había teletransportado de la casa. Miré a Aria y esta no dijo nada más. Me acerqué a ella y unos segundos después estábamos en la manada Bloom. -Déjame a mí-dijo rápidamente Gregory. Le cedí el control de nuestro cuerpo y mi Lobo rápidamente empezó una masacre. Varios Águilas intentaron levantarlo del suelo y luchar en el aire, pero Aria nos ayudó y mantuvo la pelea en tierra, la joven aprendiz era muy práctica para las luchas, aunque su poder no se compara con el de Reichel, ella sabe usar muy bien sus dones para luchar al lado de alguien más. Fueron unos minutos apenas. - ¿Esto es todo lo que tiene Rufus? -pregunte mirando a Antony Bloom, el padre de Shura. -Agradecemos su intervención Majestad, pero no era necesario-dijo el Puma mirando a su alrededor. Apenas unos rasguños tenían los Pumas que lucharon contra las Águilas. -Volvamos a la casa Sebastián, asegurémonos de que todos los ataques fueron así de fáciles-dijo Aria haciendo brillar sus anillos. Me despedí de Antony y fui al lado de mi cuñada, ella rápidamente nos teletransporto de regreso a casa. Todos estaban alterados, pero no parecía que nadie estuviera herido de gravedad, los grupos fueron apareciendo de a uno. Todo estaba controlado hasta que Reichel apareció. Una lanza tan grande como ella la traspasaba de lado a lado en medio de su pecho. -Dioses-dijo callando al suelo, la tome entre mis brazos rápidamente. -Mi Luna-suplique a todos los Dioses mientras la sostenía. -Nadie sobrevive a una lanza de sangre-dijo el Príncipe de los Vampiros que acababa de llegar con Reichel. -Escuchaste eso, Sebastián la perdemos-dijo Gregory al escuchar las palabras de Francis De LaCurt. Todo pasó muy rápido, Ann me alejó de ella y comenzó a hacer brillar sus anillos, intenté acercarme de regreso, pero la energía de la cachorra me lo impedía. La cachorra gritando de dolor fue algo que me descolocó por completo. El Vampiro abrazándola fue aún peor. Pero todo eso pasó cuando vi a Reichel sin ninguna herida mortal en medio del pecho. -No se que sucedió, pero nuestra Luna está bien-dijo Gregory sin poder estar feliz del todo. Mí Luna se acercó a Ann, la cual estaba en brazos del Vampiro aún. Cuando reaccione al fin no podía creer lo que estaba viendo. - ¿Dime que lo que veo no es real? -dije en un gruñido. -Nuestra cachorra está marcada-gruño Gregory enojado. -Sebastián cálmate-dijo mi esposa poniendo una de sus manos en mi pecho. Sus anillos brillaban, estaba intentando calmarme. Ann me apartó de su madre y minutos más tarde mi esposa estaba bien, viva y completamente sana. -Nuestra cachorra hizo algo muy poderoso-dijo con asombro mi Lobo. Le lancé un gruñido de Alfa Real al Vampiro que tenía en brazos a mi cachorra, pero este solo me mostró los malditos colmillos. En el momento que intento separarme de mi esposa, la cual me tenía inmovilizado con sus hechizos, ella me abandona y va con Ann para poner su mano en la frente de la bebé. -Ay princesa que locura has cometido-dice mi compañera en un susurro. -Algo malo le sucede a Ann-murmura mi Lobo con preocupación. - ¿Qué le hiciste a mi cachorra? -gruño al Vampiro que tengo enfrente. -Ella no es tuya-gritó él sujetando con más fuerza a mi cachorra. Me aprovecho de la distracción de Reichel y me lanzo sobre el Príncipe colmillos. Le propinó un golpe que lo mandó a volar, pero el grito ahogado de mi cachorra me confunde tanto que me paralizo al ver un moretón en su rostro.  Segundos después el moretón se sana y el Vampiro vuelve a aparecer en escena por el mismo agujero que hizo en la pared. -Basta-dice Misrreal tomando el control del cuerpo de Reichel-Aria, Isabella, debemos buscar a Ann-dice rápidamente mirando a su hermana y a nuestra cachorra respectivamente. Estas dos se mueven a su lado aun sin salir del shock que ha sido verla morir y resucitar en minutos. -Algo están haciendo, están usando mucha energía-dice Gregory rápidamente. Miramos la escena unos minutos más, pero lo que me dice Reichel al regresar del Mundo Espiritual me deja sin palabras. -No está, Ann y Crystal no están-dice mi esposa en un susurro. Se acomoda a Ann en brazos y la lleva a la habitación. Me levanto y la sigo o lo hace Gregory ya que yo estoy paralizado. ¿Dónde está mi cachorra?
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