Bajo las escaleras despacio, abro la puerta y entró en el sótano y miro el espacio que ocupa mí invitado.
La habitación tiene una cama, una cómoda, una biblioteca, una mesa con dos sillas, baño completo y clóset con vestidor, el espacioso lugar tiene todas las comodidades que esperaría alguien como él.
-Debes comer-dije retirando el plato intacto que estaba en la mesa de la esquina.
Dejó el plato nuevo y me retiro de la habitación.
Subo a la planta baja de la casa con cuidado de no tropezarme y me encuentro a John esperándome en la puerta del sótano.
-No debes hablar con él-dijo mí esposo con algo de celos.
-Definitivamente nuestro esposo está celoso-dijo Mora burlándose de la reacción de John.
-No hablé con él, solo que últimamente no está comiendo, debe comer-dije dejando la bandeja con la comida sin tocar en la isla de la cocina.
Él me abrazó por detrás, poniendo una de sus manos en mí estómago.
-Nuestro cachorro crece fuerte-dijo en mí oído mordiendo el lóbulo al final.
Empecé a moverme sobre su erección moviendo las caderas al compás de una música que no estaba sonando.
-Será un Alfa igual que su padre-dije sin dejar de moverme.
John no tardó mucho en despojarnos de la ropa y hacerme el amor en la isla de la cocina.
Al principio fue delicado, pero al final me tumbó sobre la isla y me hizo el amor sin miedo a lastimarme.
...
-Reichel dice que el Consejo ha aceptado su tratado de paz, pero que tú te niegas a firmarlo-dije dejando la bandeja sobre la mesa.
Rápidamente dejé el plato con comida y tomé el plato de la semana anterior intacto.
Reichel sello el sótano para que el tiempo pase de forma diferente, bajo todos los lunes a dejarle comida a Francis De LaCurt, pero para él bajó a diario.
Como siempre él me ignora así que me doy la vuelta para volver a subir a la planta baja de la casa.
-Estas embarazada-dijo él antes de que crucé la puerta.
-No digas nada y sal de aquí-dijo Mora rápidamente entrando en pánico.
-Si, así es, estoy de cinco meses de embarazo-dije rápidamente poniendo una de mis manos en mí estómago.
-Cuando será el día que me hagas caso-gritó Mora poniéndose en posición de ataque.
El Vampiro se levantó de la cama donde estaba sentado y se acercó a la mesa, sin decir más se puso a comer.
Lo miré durante unos segundos, pero al final subí las escaleras como siempre.
...
- ¿Cada cuántos días me traes comida? -preguntó Francis cuando dejó el plato sobre la mesa.
-A diario-conteste rápidamente mirando con una sonrisa en el rostro.
-Eres pésima para mentir Sara, hace tres comidas me dijistes que estás de cinco meses de embarazo, tu panza creció más que unos días, al menos otro mes-dijo rápidamente Francis acercándose a mí.
-Todos los lunes-dije mirándolo a los ojos.
Casi grito cuando se acercó a mí, pero el Vampiro me ignoró, cruzó la habitación y se sentó en la mesa para comer.
-No le pongas tanto condimento la próxima semana, por favor-dijo el Príncipe de los Vampiros cuando probó el primer bocado.
-Si, claro-dije saliendo del sótano a paso veloz.
Al llegar arriba John me esperaba.
- ¿Cuántas veces te he dicho que no hables con él? -dijo mi esposo tomando la bandeja rápidamente.
-Nuestros esposo está celoso, pero muy preocupado a la vez, te dije que no hablaras con el Vampiro-dijo mi Loba reprimiendome.
Me abracé a John y él no dudó en responder mi gesto, aun sabiendo que Francis no me haría daño me asusté por su reacción.
Él es al fin y al cabo un prisionero político, no mi invitado.
...
-El firmó el tratado-dijo Reichel apareciendo en la puerta del sótano.
-Al fin un poco de paz-dijo Mora feliz.
-Llévate un tarro de galletas-dije dándole un paquete a mí hermana.
-Me reuniré con el Consejo de inmediato, lamento no quedarme más tiempo, pero ellos tienen Portadores de Joyas que pueden rastrear mi energía espiritual-dijo al final caminando a la entrada de la casa.
-Te extraño, ¿lo sabes no? -dije con una sonrisa abrazándola fuertemente.
-Si lo sé, ya todo pasará Sara, tendremos paz, te lo prometo-dijo alejándose de la casa y rápidamente se teletransporto de aquí.
-Ella se mantiene alejada por nuestra seguridad princesa, no te pongas mal, todo está bien-dijo John abrazándome rápidamente.
Apoyé mi cabeza en su pecho y le agradecí a la Diosa Luna por darme un compañero destinado tan compasivo.
-Veamos una película con los cachorros-propuse para cambiar de humor el ambiente.
Mi esposo de inmediato entendió el mensaje y fue en busca de los cachorros mientras yo me dispuse a preparar palomitas de maíz.
...
-Buenos días-salude a mí invitado.
-Buenos días, ¿Traes galletas? -pregunto rápidamente Francis.
-Otro fan de nuestras galletas-dijo Mora llena de orgullo.
-Si te traje un par, mira esto-dije entregándole un periódico cuando deje la bandeja sobre la mesa.
El periódico hablaba sobre el tratado de paz firmado por la Reina de Todas las Razas y el Príncipe y heredero de los Vampiros, quien a través del tratado pronto ocuparía el lugar de Rey de los Vampiros en una ceremonia que se realizaría en el Consejo.
Él lo tomó rápidamente y se puso a leer.
-Reichel no tendrá paz sin luchar-dijo al leer unas pocas líneas.
-Ella no quiere una masacre-dije rápidamente lo primero que se me vino a la mente-te dejo el periódico-dije saliendo del lugar.
- ¿Qué te hizo? -preguntó John rápidamente cuando llegó a la cocina.
Intenté responderle, pero tenía un nudo en la garganta.
-Estamos llorando-dijo Mora rápidamente para que me dé cuenta porque no pude responderle a nuestro esposo.
John me abrazó de inmediato.
Sentía como estaba furioso, pero a la vez su preocupación por mí no lo dejaba apartarse de mí lado.
-Yo no se porque lloro-dije cuando mi cerebro pudo funcionar.
-Es por lo que dijo Francis, Sara nosotras no somos guerreras, y una guerra es lo que tenemos encima-dijo mi Loba al final interpretando mis sentimientos.
-Tengo miedo John, tengo miedo de que nos hagan daño, que te hagan daño a ti-dije abrazándolo aún más fuerte.
John respondió mi abrazo de inmediato reconfortándome con movimientos circulares en mí espalda.
-Todo va a estar bien princesa, no permitiremos que se acerquen a ti o a nuestros cachorros-dijo él rápidamente sin dejar de abrazarme.
Unos minutos después me llevó a nuestra habitación donde preparó la tina y me metió en ella.
Amo a este Lobo.
...
- ¿Mami qué es eso? -pregunto Amara repentinamente.
- ¿Qué cosa amor? -pregunte sin entender que quería la cachorra.
-Ese olor-dijo mi hija transformándose al instante.
- ¿Tu sientes algo? -preguntó a Mora, pero ella rápidamente negó con la cabeza.
-Princesa lleva a los cachorros al sótano-dijo John en mí mente y eso solo hizo que me asustara mucho.
- ¿Qué sucede? -pregunté a mí esposo a través de nuestro enlace, pero él no me respondió.
-Déjame a mí-dijo Mora tomando el control de nuestro cuerpo.
Mí Loba rápidamente tomó a los gemelos y con Amara caminando detrás de nosotras bajamos al sótano, la cachorra estaba nerviosa y atenta a algo que solo ella podía sentir.
Francis se sorprendió al ver a mis cachorros, pero no dijo nada.
- ¿Qué sucede? -pregunté a mí Loba que tenía en brazos a nuestros cachorros.
-No lo sé, pero creo que el olor que sintió Amara son renegados-dijo ella haciendo que me asusté aún más.
-Quedensen aquí-dijo Francis intentando salir del sótano.
El Vampiro tenía los ojos rojos sangre.
Unos segundos después volvió a entrar seguido de John.
-Todo está bien princesa-dijo rápidamente tomando en brazos a Amara que se calmó al fin, la cachorra se estreso mucho por lo que sea que sucedía fuera de la casa.
John llevaba una ropa diferente, al parecer se había transformado para luchar, pero a simple vista no estaba herido.
-Nuestro esposo es un excelente guerrero-dijo Mora llena de orgullo.
- ¿Nos atacan? -pregunté rápidamente cuando John se acercó a mí con nuestra cachorra en brazos.
-Tranquila princesa, aquí estaremos a salvo-dijo tomando en brazos a uno de los gemelos.
Ian, mientras yo me quedé con Noa en brazos.
- ¿Todos están bien? -preguntó Reichel entrando en el sótano.
-Si, ¿Qué hacemos ahora? -pregunto rápidamente John a mí hermana.
-Nos teletransportare a todos a casa-dijo ella cerrando la puerta y creando un sello a su alrededor-selle la casa, eso nos dará unos minutos, somos muchos así que tardaré un poco en sacarnos de aquí, acérquense-dijo al final mirando a Francis.
Todos nos acercamos a ella y aunque tenía ganas de abrazarla me contuve, su cara era una mezcla entre concentración y preocupación, no era tiempo para eso.
No tardamos mucho en sentir la energía a nuestro alrededor.
Rápidamente una luz nos cubrió y al irse el resplandor estábamos en un lugar desconocido.
-Esto no es bueno-dijo Francis al lado mío.
-No salgas del círculo-dijo Mora rápidamente.
Mire hacia abajo y pude ver que en el suelo estaba aún dibujado el sello de teletransportación.
Extraño, pero lo más extraño es que Reichel no estaba por ningún lado.
Pasaron unos segundos más hasta que la vi entrando al enorme salón en donde nos encontrábamos.
-No salgan del círculo-grito Reichel prácticamente corriendo hacia nosotros.
Pero todo se ralentizó cuando vi a Rouse De LaCurt en las puertas dobles que acababa de traspasar Rei.
Todo el momento transcurrió en cámara lenta.
Reichel girándose para defenderse, ella llegando a nosotros.
Rouse creando algo parecido a una lanza gigante rojo sangre.
La peor escena de mi vida.
Solo un segundo.
La luz nos rodeó y cuando el resplandor desapareció mi vida perdió colores.
-Dioses-dijo Reichel cayendo al suelo.
Una lanza tan grande como ella la atravesaba en medio del pecho.
Sebastián rápidamente se acercó a ella.
La sangre fluía a raudales.
-La perdemos-dijo Mora para hacer que mi cuerpo quedara completamente paralizado.