James se quedó pensativo, había incomodidad en su gesto, Mérida estaba expectante, con ansias de escuchar la respuesta a su pregunta, temió que James fuera capaz de beber doble para no hablar —En realidad, yo… era muy joven, estaba acostumbrado a que en mi vida todo era un plan en marcha; «James será educado en Portugal», «James dirigirá la empresa familiar antes de los treinta», «James hará una fortuna aparte de su herencia». Creo que siempre he tenido que cumplir con las expectativas de otros, y nunca he tenido el valor siquiera de conocer las mías —James bajó la mirada, entendiendo sus palabras, Mérida lo observaba perpleja, se quedó inmóvil, callada, por un momento supo que no le hablaba a ella, James estaba hablándose a sí mismo, sería honesto, real por primera y única vez, se desnud

